El arte del tatuaje ha evolucionado notablemente desde que Ötzi, el hombre del hielo, se tatuó hace más de 5,000 años. Sin embargo, mientras los diseños se han sofisticado, el conocimiento sobre las tintas utilizadas sigue siendo limitado. Un grupo de expertos internacionales advierte en la revista médica The Lancet sobre los riesgos de tatuarse sin conocer la composición química de los pigmentos ni sus efectos en la salud a largo plazo.
Problemas de salud asociados a los tatuajes
Entre el 1% y 5% de los tatuajes presentan infecciones bacterianas, aunque muchos más generan reacciones adversas como úlceras, inflamaciones o alergias. Un estudio alemán de 2010 reveló que el 67,5% de los tatuados había sufrido alguna complicación, y el 6% de estas se volvió permanente. Las tintas de colores, especialmente el rojo, son las que más problemas provocan, aunque la causa exacta permanece desconocida.
Los tintes tradicionales han sido reemplazados por colorantes nunca antes usados en tatuajes, lo que coincide con el aumento de reacciones adversas. “Los pigmentos fueron diseñados para uso industrial, no para aplicarlos en la piel humana”, explican los expertos. Esto representa un desafío para la evaluación y regulación de las tintas a nivel mundial.
Contaminación y componentes tóxicos
Un estudio suizo entre 2008 y 2013 detectó 39 colorantes orgánicos distintos, sin evaluar su seguridad para la piel. Además, muchas tintas contienen metales pesados como titanio, aluminio, cobre, cobalto, plomo y cadmio, y nanopartículas de óxidos de aluminio y titanio para efectos visuales. Estas combinaciones aún no han sido estudiadas completamente, y pueden provocar reacciones alérgicas lentas, que incluso se forman cuando los pigmentos se metabolizan bajo la piel.
Se estima que hasta el 20% de las tintas estaban contaminadas con bacterias durante la manufactura o por agua contaminada en su preparación. Esto genera riesgos adicionales para los tatuados, aumentando las posibilidades de infecciones locales o sistémicas.
Falta de regulación en Europa y EE. UU.
En Europa, más de 100 millones de personas tienen tatuajes, pero los tintes no son regulados ni como cosméticos ni como productos médicos. Países como Dinamarca y Austria han prohibido la importación de tintas tóxicas, mientras que el 70% de los pigmentos provienen de Estados Unidos, donde tampoco existe un análisis riguroso de seguridad.
El estudio en The Lancet urge a la implementación de medidas internacionales para proteger a los consumidores y establecer evaluaciones toxicológicas. La industria y los reguladores deben garantizar que las sustancias utilizadas sean seguras para su aplicación intradérmica y definir dosis máximas permitidas.
Con información de El País
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