El insomnio es más que una molestia nocturna. Un estudio reciente reveló que los adultos mayores con insomnio crónico enfrentan hasta un 40% más de riesgo de sufrir deterioro cognitivo leve o demencia. Esto equivale a un envejecimiento cerebral de 3.5 años adicionales.
Cómo impacta el insomnio en el cerebro
“El insomnio no solo afecta cómo te sientes al día siguiente, también puede impactar la salud cerebral con el tiempo”, explicó Diego Carvalho, autor del estudio de la Clínica Mayo. El análisis mostró que el mal descanso nocturno acelera el deterioro en habilidades cognitivas, además de provocar cambios visibles en el cerebro.
De acuerdo con Carvalho, esta relación es bidireccional: dormir mal aumenta el riesgo de demencia, pero los daños iniciales en los centros cerebrales que regulan el sueño también empeoran el insomnio. Por ello, fomentar un sueño reparador debe considerarse tan importante como hacer ejercicio, mantener una dieta equilibrada o controlar la presión arterial.
El papel del sueño profundo en la salud cerebral
El profesor Jason Ellis, experto en sueño de la Universidad de Northumbria, destacó que durante el sueño profundo el cerebro elimina toxinas como la beta amiloide, asociada al Alzheimer. La falta de este proceso puede elevar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
Además, dormir adecuadamente regula el sistema inmune y el endocrino, ambos relacionados con la prevención de padecimientos crónicos.
El estudio incluyó a 2,750 adultos sanos, con un promedio de 70 años, seguidos durante cinco años y medio. El 16% presentó insomnio crónico, definido como dificultad para dormir tres o más noches a la semana durante al menos tres meses.
Los participantes respondieron cuestionarios de sueño, se sometieron a pruebas de memoria y a escáneres cerebrales. Los investigadores buscaron placas amiloides y lesiones en la sustancia blanca, indicadores de enfermedades neurodegenerativas.
Resultados principales
El 14% de quienes sufrían insomnio desarrolló demencia o deterioro cognitivo, frente al 10% sin problemas de sueño.
Dormir menos de lo habitual se asoció con un envejecimiento cerebral de hasta cuatro años adicionales.
Dormir más de lo normal mostró un posible efecto protector en la salud cerebral.
Los portadores del gen APOE ε4 con insomnio experimentaron los mayores descensos en memoria y pensamiento.

Limitaciones y próximos pasos
Aunque la investigación no prueba causalidad, sí establece una fuerte correlación entre el insomnio y el deterioro cognitivo. Los especialistas recomiendan no esperar tres meses para un diagnóstico: si los problemas persisten más de dos semanas, debe iniciarse tratamiento.
Carvalho enfatizó: “El sueño no es solo descanso, también es resiliencia cerebral”.
Con información de Lucy Notarantonio / Newsweek Internacional
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