Riesgos de una alta inflación

Riesgos de una alta inflación

Por Fernando A. Crisanto | 25 Noviembre, 2021

Aquellos años de una inflación incontrolable que generaron crisis económicas en lo que se conoció como docena trágica, dos sexenios, con precios altos y un aumento extraordinario de la pobreza, pueden regresar.

Hay factores internacionales que la impulsan, pero localmente se minimiza y no se advierte a la población de la necesidad de comprar menos y se aplican medidas antiinflacionarias.

Es más, ayer el presidente López Obrador dijo que la inflación registrada en hasta la primera quincena de noviembre no es la más alta de los últimos 20 años, cuando son cifras oficiales y lo peor es que la tendencia es que suban más los precios de alimentos y productos de primera necesidad.

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El Índice Nacional de Precios al Consumidor aumentó 7.05 por ciento anual en la primera quincena de noviembre, la cifra más elevada desde el 7.08 por ciento de abril de 2001, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

El dato no sólo resultó mayor a lo estimado por el consenso de Bloomberg, de 6.86 por ciento anual, sino que superó por mucho al objetivo del Banco de México de 3 por ciento más/menos un punto porcentual alrededor de ella.

De acuerdo al Inegi, los productos con mayor variación al alza en sus precios fueron: el tomate verde, con 42.06 por ciento quincenal; la electricidad, con 24.16 por ciento; otros chiles frescos, con 19.77 por ciento; y el transporte aéreo, con 7.08 por ciento.

El precio de los energéticos, que se establecen por la oferta y demanda en el mercado internacional, aumentó 15.25 por ciento en la primera quincena de noviembre de 2021 respecto al mismo lapso del año anterior y las tarifas autorizadas por el gobierno aumentaron 1.93 por ciento.

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Las mercancías se encarecieron 7.04 por ciento anual y los servicios 3.85 por ciento.

Alimentos, bebidas y tabaco tuvieron un alza de precios de 7.52 por ciento anual entre las mercancías, al tiempo que las mercancías no alimenticias subieron 7.52 por ciento.

Si sólo se consideran los primeros quince días de noviembre del presente año, el INPC mostró un crecimiento de 0.69 por ciento contra el 0.51 por ciento previsto por el mercado.

La variación quincenal únicamente fue menor a la de la primera mitad de noviembre de 2017, ocasión en que los precios avanzaron 0.92 por ciento.

El Inegi explicó que los precios de los productos agropecuarios se elevaron 2.17 por ciento y los de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno subieron 2.38 por ciento, en mayor medida como resultado de la conclusión del subsidio al programa de tarifas eléctricas de verano que se aplicó en 11 ciudades del país.

Todo indica que la economía mexicana empieza a “toser”, hay que atenderla de inmediato a riesgo de que se convierta en una neumonía. Negar lo evidente, que están subiendo los precios, sólo es querer tapar el sol con un dedo y la realidad, especialmente la económica, no perdona.

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De las anécdotas que se cuentan

En algunos medios de comunicación nacional se ha comentado de un modus operandi que, de ser cierto en la persona sobre la que se habla, va a generar una explosiva revelación al estilo de los hermanos de Andrés Manuel López Obrador y sus bolsas de papel estraza.

Un empresario de altos vuelos tiene escondidos en distintos paraísos fiscales, algunos millones de dólares en dinero no declarado al SAT. Y se ha aplicado a fondo para esconder la traza del numerario, pero de todos modos quedó suelta una pista.

Esa pista fue seguida por un grupo de especialistas que, tanto por análisis de redes como por procesos electrónicos, permitieron identificar al defraudador o lavador de dinero. O ambos.

Se le llama para que acuda a tomar un café a ciertas oficinas. Pasa temeroso porque entiende que ya le localizaron sus millones. En la conversación, se le habla de las consecuencias penales que podría tener esa conducta. El empresario entiende claramente que la plática mudó de la amenaza a la negociación.

La postura es sencilla, el empresario podrá mudar su dinero de esas cuentas claramente identificadas, a otras completamente nuevas, sin escándalos ni problemas con la autoridad. El costo por permitirle esa maniobra que le permitirá mantenerse con su dinero y no en prisión preventiva, es del diez por ciento del total de lo que fue identificado en las cuentas.

El empresario deposita en donde le dijeron que lo haga y se va a toda velocidad a mudarse de paraíso fiscal y de cuentas bancarias. Guardará silencio por el favor que le hicieron.

Se dice que Santiago Nieto es quien hacía esos favores y que la fortuna que amasó, está escondida a prueba de pesquisas porque él sí sabe cómo hacer las cosas. Pero, algunos empresarios hablarán y decir lo qué pasó, a cambio de nuevos favores.

Si todo esto es cierto, hay que prepararse para otro escándalo en el edén. Uno más.

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*ARD