AMLO: ajustes y radicalización

Del Reportero

¿Qué hizo Arturo Herrera para caer de la gracia del presidente Andrés Manuel López Obrador y que se cancelara su postulación para ser gobernador del Banco de México? ¿En realidad estaba en el ánimo o sólo quería el inquilino de Palacio Nacional deshacerse de él?

Ya se sabe oficialmente que López Obrador le informó la semana pasada a Herrera que había decidido reconsiderar su nombramiento al frente del Banco de México. Sólo que la propuesta de designación, que debe contar con el aval del Senado, ya no estaba en la agenda de los legisladores.

El pasado miércoles el presidente anunció que postulará a Victoria Rodríguez Ceja, subsecretaria de Egresos de Hacienda, un perfil técnico sin proyección pública.

La justificación para la nueva designación es que “a ella se debe que tengamos estabilidad financiera”, y destacó López Obrador que por primera vez una mujer tomará las riendas del Banco Central y su autonomía está garantizada.

Rodríguez Ceja en un video difundido en redes sociales declaró: “Cumpliré, en caso de ser ratificada en el Senado, con la función establecida en el marco normativo de esta institución. Mi compromiso es el combate a la inflación, no tocar las reservas internacionales y cumplir con la autonomía del Banco de México”.

La serie de decisiones tomadas por López Obrador están vinculadas con la designación como secretario de Hacienda de Rogelio Ramírez de la O, en julio pasado.

“Hace semanas, por ejemplo, lanzó públicamente un aviso a los Estados por la relación de dependencia del crédito público federal que han mantenido hasta ahora. Al mismo tiempo, no era un misterio la disparidad de posiciones entre López Obrador y Arturo Herrera con respecto a la función del Banco de México.

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“El mandatario defiende abiertamente que el organismo no se encargue solo de poner a raya la inflación, cuyo aumento es preocupante y en la primera quincena de noviembre ha superado el 7%, sino que se ocupe también de las líneas maestras del crecimiento económico.

“El planteamiento de fondo es que el banco pueda conceder préstamos al Gobierno federal”, señala en un reporte el diario español El País, quien documenta que el exfuncionario nunca estuvo de acuerdo con esa visión y poco después de su designación, en una entrevista, argumentó que un mandato dual no sería sostenible en México.

“En América Latina, en los años ochenta, en muchos países vimos inflaciones del 50% y hasta de tres dígitos. Parte de lo que se empezó a discutir en la academia era por qué pasaba eso. ¿Por qué acá había una especie de sesgo o resistencia de la inflación? Y una de las razones que se encontró es que el doble objetivo era contradictorio. Si se quiere que la economía crezca, se puede dar una serie de estímulos que a lo mejor crean cuellos de botella que se traducen en inflación. Entonces, tienes dos objetivos que se mueven en sentido contrario. En países como el nuestro, esto todavía es muy importante”, explicó.

La Ley del Banco de México fija que la entidad “tendrá por finalidad proveer a la economía del país de moneda nacional” y “como objetivo prioritario procurar la estabilidad del poder adquisitivo de dicha moneda”.

En los círculos de economistas y empresarios no descartan que el presidente pueda plantear una reforma de la Ley, para lo que no necesitaría modificar la Constitución, que se limita a consagrar la autonomía del banco central.

López Obrador no ha dado ninguna señal pública a ese respecto y sí ha insistido en la independencia de la institución. “No hay una sola intromisión del Gobierno, de la Secretaría de Hacienda en el Banco de México, ni una sola, y no lo haremos”, ha enfatizado. Los expertos le creen y saben que la autonomía está garantizada por la Junta de Gobierno, compuesta por cuatro subgobernadores y el gobernador.

“Los 12.000 millones de dólares de la línea de financiación del Fondo Monetario Internacional (FMI) se convirtieron en agosto en duros reproches del presidente al subgobernador Gerardo Esquivel. “Ultratecnócrata” fue el calificativo que le dedicó López Obrador a uno de sus hombres en el organismo”.

La intensión presidencial de fondo dedicar el dinero para pagar deuda externa. Algo que, de acuerdo a la ley, no está permitido, ya que esos dólares han de ir directamente a engordar el colchón de las reservas. La solución final fue sortear la prohibición para cumplir con el deseo del López Obrador: el gobierno realizó la mayor compra de reservas de la última década.

El presidente López Obrador arrancará la segunda mitad de su sexenio, la próxima semana, con ajustes en su gabinete a donde ha colocado a gente de su extrema confianza y también destacados por ser duros y no conciliadores. Al Banco de México envía a una tecnócrata que estará a sus órdenes y eso, la lealtad al 100 y no la capacidad es lo que cuenta.

Se perfila un final del gobierno de López Obrador más radical y por ende la polarización política del país se irá recrudeciendo en los meses por venir.

 

De las anécdotas que se cuentan

En una de esas declaraciones que llaman la atención, Pablo Gómez, el nuevo director de la Unidad de Inteligencia Financiera, famoso por tener a varios familiares en la nómina del gobierno federal, señaló que la técnica no funciona si no se cuenta con un propósito político.

Para innumerables integrantes del círculo rojo, la frase despeja cualquier duda de lo que viene en el camino. El garrote de la 4T acompañado de la técnica, esa despreciable compañera de ruta que Pablo Gómez tendrá por algún tiempo, el que se le ocurra a López Obrador para que el político comunista se mantenga en el cargo.

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Dicen los que saben que Gómez no tiene la menor idea del funcionamiento de la UIF: que no solamente ignora en pormenor el laborioso trabajo técnico que se desarrolla en esas oficinas, sino que su precario conocimiento jurídico le va a impedir tomar decisiones, lo que supone ponerle un abogado experto por ahí cerca.

El grave problema es que hay docenas de capitales mexicanos que veían en Santiago Nieto, Julio Scherer y Alfonso Romo, a interlocutores con los que podían acercarse y pedir que les permitieran ponerse al corriente, sin que ello les significara ir directamente a prisión, en caso de que no hubieran apostado desde el principio por la 4T.

Pero, ya ninguno de esos personajes está en Palacio Nacional y al parecer, el único con el que pueden hablar es con Marcelo Ebrard, que tiene docenas de funciones en Tlatelolco y ahora, se le debe agregar la de pararrayos.

Con pocos interlocutores de los cuales echar mano, los empresarios de cierto tamaño ven en mudar de país, la oportunidad más apropiada y no quedarse sin nada, frente a unos personajes que no entienden gran cosa de negociación.

Estamos ante una oleada de capital golondrino, como no se había visto en décadas.

Y en tiempos de pandemia, esos empleos valen oro, pero no para todos.

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 *ARD