Puebla, Pue.- Llegar a fin de mes se ha convertido en una batalla financiera para millones de mexicanos, pero la presión económica golpea con mayor fuerza a las mujeres, quienes enfrentan niveles elevados de estrés, administran buena parte de los gastos familiares y, en muchos casos, disponen de ingresos que apenas cubren las necesidades básicas.
Los resultados de la primera Encuesta Nacional sobre Salud Financiera muestran que el problema de los hogares mexicanos no depende únicamente de cuánto dinero reciben, sino también de su capacidad para afrontar gastos, deudas y obligaciones sin caer en una presión económica constante.
De acuerdo con el titular de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), Óscar Rosado Jiménez, la salud financiera se ha convertido en uno de los principales desafíos para las familias del país.
Siete de cada 10 mexicanos viven bajo presión financiera
La encuesta fue realizada entre 20 mil 448 personas y es representativa de 92.8 millones de habitantes. La muestra incluyó tanto zonas urbanas como rurales, con participaciones de 63% y 37%, respectivamente.
Los resultados revelan que 72% de la población mexicana presenta un nivel alto o moderado de estrés financiero, lo que refleja la presión que enfrentan millones de hogares para cubrir sus gastos habituales.
La situación no desaparece necesariamente cuando aumentan los ingresos, pues incluso entre quienes perciben mayores salarios persisten niveles importantes de preocupación por sus finanzas.
Mujeres administran más gastos, pero enfrentan menores ingresos
Las mujeres aparecen como uno de los sectores más vulnerables dentro de la encuesta.
El 62% asegura que nunca le sobra dinero al terminar el mes, mientras que las mujeres representan 57% de las personas que reciben hasta un salario mínimo mensual.
Al mismo tiempo, concentran 55% del gasto de los hogares, por lo que una parte importante de la administración de los recursos familiares recae sobre ellas aun cuando enfrentan menores ingresos y una mayor incertidumbre económica.
Esta combinación coloca a muchas mujeres en una situación particularmente complicada: deben distribuir recursos limitados entre alimentación, servicios, deudas y otras necesidades sin contar con un margen financiero suficiente para enfrentar imprevistos.
Un salario mínimo concentra los mayores niveles de estrés
Entre las personas que reciben hasta un salario mínimo, 41% presenta estrés financiero alto y 34% moderado.
En conjunto, alrededor de tres de cada cuatro personas ubicadas en este nivel salarial enfrentan una presión económica significativa.
Sin embargo, contar con mayores ingresos tampoco elimina completamente el problema. La encuesta señala que entre otros rangos salariales el estrés financiero alto se mantiene entre 29% y 36%.
Los datos reflejan que tener ingresos no equivale necesariamente a contar con estabilidad financiera, especialmente cuando una parte importante del dinero se encuentra comprometida desde antes de llegar al hogar.
Deudas alimentan un “ciclo tóxico de las finanzas”
La encuesta también identifica un fenómeno denominado “ciclo tóxico de las finanzas”, en el que el ingreso disponible se utiliza primero para el consumo y posteriormente para pagar deudas y obligaciones.
Después de cubrir esos compromisos vuelve a aparecer la escasez de dinero, lo que genera la necesidad de buscar mayores ingresos para hacer frente a nuevas necesidades y gastos.
El resultado es un círculo difícil de romper en el que el dinero entra, se destina rápidamente a compromisos acumulados y vuelve a faltar antes de terminar el mes.
Para millones de mexicanos, esta dinámica convierte la administración cotidiana del dinero en un ejercicio permanente de contención: reducir gastos, posponer compras, enfrentar deudas y redistribuir recursos para cubrir lo indispensable.
La estabilidad económica sigue fuera del alcance de millones
El panorama mostrado por la encuesta evidencia que la salud financiera va más allá del monto del salario.
Para una parte importante de la población, el problema está en la falta de margen después de cubrir gastos y obligaciones, una situación que se vuelve todavía más marcada entre las mujeres.
Con 72% de los mexicanos bajo estrés financiero alto o moderado y 62% de las mujeres asegurando que nunca les sobra dinero al finalizar el mes, la economía familiar se mantiene bajo una presión constante que obliga a administrar carencias mientras continúan acumulándose compromisos.









