Ricardo Zúñiga Rosas, fotógrafo, comerciante y creador de contenido de 35 años, fue asesinado a balazos el sábado 29 de agosto en Tehuitzingo, Puebla, meses después de haber denunciado públicamente amenazas relacionadas con las críticas que realizaba sobre asuntos del gobierno municipal.
El ataque ocurrió dentro de su negocio de productos de limpieza, ubicado sobre la calle Centenario, en la comunidad de Santa Cruz Atopoltitlán, perteneciente al municipio de Tehuitzingo, en la Mixteca poblana.
Dos hombres que viajaban en una motocicleta llegaron al establecimiento y uno de ellos disparó contra Ricardo. Después de la agresión, ambos huyeron del lugar.
Zúñiga fue trasladado por particulares para recibir atención médica, pero al llegar al hospital se confirmó que ya no contaba con signos vitales. Los primeros reportes señalaron que presentaba una herida de bala en la zona del tórax.
“Si algo me pasa ya saben”: la advertencia que dejó meses antes
El asesinato cobró una dimensión distinta debido a las publicaciones que Ricardo Zúñiga había realizado meses antes en sus redes sociales.
El 9 de mayo de 2026, el creador de contenido relató que había recibido una llamada telefónica en la que le exigieron dejar de publicar críticas relacionadas con la administración municipal.
Entre los asuntos que mencionó se encontraban el basurero municipal, recursos, obras públicas y temas políticos de Tehuitzingo. En esa publicación aseguró que le habían advertido sobre posibles consecuencias si continuaba difundiendo ese tipo de contenidos.
El mensaje terminó con una frase que volvió a circular después de su asesinato:
“Así que banda, si algo me pasa ya saben”.
La publicación constituye un antecedente relevante para la investigación, aunque hasta ahora ninguna autoridad ha confirmado que aquella amenaza esté directamente relacionada con el homicidio.
Ricardo Zúñiga criticaba temas del gobierno municipal
Ricardo utilizaba sus redes sociales para publicar fotografías, comentarios y contenidos relacionados con la vida cotidiana de Tehuitzingo.
Parte de sus publicaciones incluía cuestionamientos sobre obras públicas, manejo de recursos, servicios municipales y decisiones de la administración local encabezada por Jorge Estrada Gervacio.
Días antes de su asesinato todavía había realizado publicaciones críticas relacionadas con la seguridad y el funcionamiento del gobierno municipal.
Estos antecedentes colocan sus publicaciones dentro de las líneas que pueden ser revisadas por las autoridades, pero no permiten concluir que el crimen haya sido ordenado por algún funcionario, integrante del Ayuntamiento o actor político.
Hasta ahora tampoco existe información oficial que vincule al alcalde Jorge Estrada Gervacio con las amenazas denunciadas o con el ataque cometido el 29 de agosto.
Fiscalía investiga amenazas previas y homicidio
La Fiscalía General del Estado de Puebla (FGE) inició una carpeta de investigación por el asesinato.
Personal de la Coordinación General de Investigación de Homicidios Dolosos realizó el procesamiento del lugar donde ocurrió el ataque e incorporó a las investigaciones los antecedentes proporcionados por familiares de Ricardo Zúñiga.
Los familiares han solicitado que las amenazas denunciadas previamente también sean investigadas para establecer si existe alguna relación con el homicidio.
La Fiscalía mantiene abiertas las líneas de investigación con el objetivo de determinar el móvil, identificar a los agresores y establecer quiénes participaron en el ataque.
Hasta el momento no se han reportado personas detenidas y tampoco se ha informado oficialmente quiénes eran los dos hombres que llegaron en motocicleta al establecimiento.
Ataque ocurrió dentro de su negocio en Tehuitzingo
Ricardo Zúñiga administraba junto con su familia un establecimiento dedicado a la venta de productos de limpieza.
Fue precisamente dentro de ese inmueble donde los agresores lo localizaron durante la tarde-noche del sábado.
Después de los disparos, habitantes y familiares intentaron auxiliarlo y lo llevaron a un centro médico de la región, donde se confirmó su fallecimiento.
La noticia provocó reacciones entre habitantes de Tehuitzingo y comunidades de la Mixteca poblana, donde Ricardo era conocido por su trabajo como fotógrafo, comerciante y creador de contenido relacionado con asuntos locales.
Amenazas son una línea relevante, pero todavía no prueban el móvil
La existencia de una denuncia pública previa convierte las amenazas en un antecedente que deberá ser esclarecido por la Fiscalía.
Sin embargo, el orden de los hechos —amenaza, publicaciones críticas y posterior asesinato— no constituye por sí mismo una prueba de que exista una relación causal.
Será la investigación ministerial la que deberá establecer quién realizó aquellas amenazas, si estuvieron vinculadas con las publicaciones de Ricardo y si existe alguna relación entre ellas y los hombres que posteriormente lo atacaron.
Hasta la noche de este domingo, el móvil del asesinato de Ricardo Zúñiga Rosas continúa sin ser determinado oficialmente.
*ARD