Hidalgo — Dos casos recientes de maltrato animal en el estado de Hidalgo han desatado una ola de indignación ciudadana y han puesto bajo escrutinio la actuación de autoridades y cuerpos policiales. Los hechos ocurrieron en los municipios de Tulancingo y Pachuca, donde en ambos casos perros fueron víctimas de actos de crueldad que ya son investigados por instancias locales y estatales.
En la comunidad de Santa María Asunción, del municipio de Tulancingo, una mujer identificada como Hilda Gayosso fue grabada mientras colgaba a un perro de un árbol con una cuerda, en un acto que usuarios describieron como similar a una “piñata”. El video del hecho, difundido en redes sociales, muestra el momento en que, al percatarse de que estaba siendo filmada, la mujer soltó al animal, que cayó de cabeza.
De inmediato, organizaciones animalistas y usuarios en redes exigieron un castigo ejemplar. Colectivos como La Jauría de Balú y la Asociación Hidalguense para la Protección de los Animales condenaron el acto y recordaron que el Código Penal del Estado de Hidalgo sanciona penalmente el maltrato animal.
La activista Vannia Castillo, fundadora de HOPEful, confirmó que ya existe una denuncia formal ante la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH). También hizo un llamado a no reproducir el video para evitar fomentar el morbo.
El Ayuntamiento de Tulancingo informó que se abrió una carpeta de investigación contra la agresora, y la Dirección de Medio Ambiente activó los protocolos legales correspondientes. Aunque no se han difundido más detalles para no entorpecer la investigación, las autoridades aseguran contar con evidencia suficiente para proceder por el delito de maltrato animal.
Otro caso. Policía municipal atropella a perro en Pachuca
El mismo día, en la colonia San Cayetano de Pachuca, dos policías municipales arrollaron a un perro mientras circulaban a exceso de velocidad y sin torreta. Testigos del hecho afirmaron que los oficiales no se detuvieron ni auxiliaron al animal, y que uno de ellos cubrió su rostro con un cubrebocas para evitar ser identificado.
La situación generó indignación entre los vecinos, quienes confrontaron a los agentes y exigieron responsabilidades. El alcalde de Pachuca, Jorge Reyes Hernández, ordenó una investigación formal, solicitó videos de las cámaras de seguridad de la zona y confirmó que ya se identificó a los policías involucrados, quienes en un principio intentaron evadir su responsabilidad.
Según el alcalde, los agentes llevaron al perro al Centro de Atención Veterinario, donde se confirmó su muerte. Sin embargo, la activista Alba Luisa Jiménez, presidenta de La Jauría de Balú, desmintió esa versión y aseguró que el animal ya estaba muerto cuando fue recogido, y denunció que su cadáver fue colocado sin protección en la batea de la patrulla, violando los protocolos oficiales de manejo animal.
Finalmente, Jorge Reyes instruyó al secretario de Seguridad Pública de Pachuca, Juan Manuel Ayala Guarro, a iniciar un procedimiento administrativo contra los elementos involucrados, bajo cargos de maltrato animal y negligencia en el cumplimiento del deber.
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