Durante décadas, la ciencia médica ha analizado muestras de sangre, orina y tejidos para detectar enfermedades. Sin embargo, un fluido biológico que durante mucho tiempo fue ignorado comienza a llamar la atención de investigadores: la sangre menstrual.
Científicos y empresas de biotecnología están explorando su potencial para diagnosticar enfermedades ginecológicas y otros padecimientos de forma más rápida, económica y menos invasiva.
Uno de los casos que impulsan esta investigación es el de Emma Backlund, una estudiante de posgrado de Minnesota, Estados Unidos, que decidió enviar muestras de su sangre menstrual a la empresa de biotecnología NextGen Jane.
La compañía busca desarrollar nuevas herramientas diagnósticas utilizando este fluido biológico que hasta hace pocos años había sido poco estudiado por la medicina.
El largo camino para diagnosticar la endometriosis
Backlund recuerda que su primera menstruación fue una experiencia traumática.
A los 11 años experimentó un dolor tan intenso que pensó que necesitaba ir al hospital. Durante años, los síntomas se repitieron cada mes con vómitos, dolor pélvico intenso y ausencias escolares.
No fue sino hasta 13 años después cuando finalmente recibió un diagnóstico: padecía Endometriosis.
Esta enfermedad crónica ocurre cuando el tejido que normalmente recubre el interior del útero crece fuera de él, provocando inflamación, dolor severo y, en algunos casos, infertilidad.
Según especialistas, aproximadamente 190 millones de mujeres en el mundo padecen esta condición.
Entre sus síntomas más comunes se encuentran:
menstruaciones abundantes
dolor pélvico intenso
problemas digestivos o urinarios
infertilidad
Uno de los principales problemas es que el diagnóstico suele tardar entre cinco y 12 años, debido a la falta de pruebas médicas simples y accesibles.
Actualmente, la confirmación requiere una cirugía llamada laparoscopia.
La sangre menstrual como “biopsia natural”
El director ejecutivo de NextGen Jane, Ridhi Tariyal, explica que la sangre menstrual contiene información biológica valiosa.
Este fluido está compuesto por sangre, hormonas, proteínas, bacterias y células del sistema reproductivo.
Por ello, algunos investigadores consideran que puede funcionar como una “biopsia natural” del útero.
A diferencia de otros fluidos corporales, la sangre menstrual ofrece acceso directo a células procedentes del endometrio, el tejido que recubre el interior del útero.
Desde su fundación en 2014, NextGen Jane ha analizado más de 2,000 muestras menstruales de más de 330 mujeres.
El objetivo es identificar biomarcadores que permitan diagnosticar enfermedades sin necesidad de procedimientos quirúrgicos.
Investigaciones sobre biomarcadores
La bióloga reproductiva Christine Metz, investigadora de los Institutos Feinstein para la Investigación Médica, también ha estudiado la sangre menstrual durante más de una década.
Su equipo busca identificar biomarcadores asociados con la endometriosis y otras enfermedades uterinas.
Entre ellas destacan:
cáncer de endometrio
adenomiosis
endometritis

Las investigaciones han identificado más de 385 proteínas presentes exclusivamente en la sangre menstrual, lo que sugiere que podría convertirse en una herramienta clave para la medicina.
Diferencias celulares en pacientes con endometriosis
Los estudios también han detectado cambios importantes en las células de mujeres con endometriosis.
Por ejemplo, presentan menores niveles de células asesinas naturales, un tipo de célula inmunitaria fundamental para la fertilidad y el desarrollo del embarazo.
Asimismo, se observaron alteraciones en los fibroblastos del estroma, células responsables de reparar el revestimiento del útero después de cada menstruación.
Estas diferencias podrían servir como indicadores biológicos para desarrollar pruebas diagnósticas.
Los investigadores esperan que un kit de diagnóstico basado en sangre menstrual pueda solicitar aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos hacia el año 2027.
Más allá de la salud reproductiva
El potencial de la sangre menstrual no se limita a enfermedades ginecológicas.
Estudios recientes sugieren que también podría ayudar a detectar otras afecciones.
Investigaciones de la empresa Qvin han demostrado que los niveles de glucosa en la sangre menstrual reflejan los niveles de azúcar en el organismo.
Esto permitió desarrollar una compresa sanitaria llamada Q-Pad, aprobada por la FDA en 2024, que permite medir la glucosa a partir de sangre menstrual.
Además, algunos estudios han mostrado que este fluido puede ayudar a detectar infecciones como el Virus del Papiloma Humano.
También podría servir para identificar infecciones de transmisión sexual como clamidia o gonorrea.
Una nueva frontera para la investigación médica
La startup alemana theblood también trabaja en pruebas menstruales para detectar condiciones como:
menopausia precoz
síndrome de ovario poliquístico
problemas de fertilidad
Su objetivo es permitir que las mujeres tengan acceso a diagnósticos más rápidos y tratamientos más eficaces.
Sin embargo, los científicos reconocen que aún queda mucho por investigar.
Durante siglos, la sangre menstrual fue ignorada en gran parte por prejuicios culturales y tabúes sociales.
Además, históricamente la investigación médica se ha centrado principalmente en sujetos masculinos.
Según especialistas, en 2020 la investigación sobre salud femenina representó solo el 5 por ciento de la inversión global en investigación médica.
La “revolución menstrual” en la ciencia
A pesar de los desafíos, el interés científico por este campo está creciendo.
Instituciones como el Instituto Tecnológico de Massachusetts han lanzado iniciativas de investigación para estudiar el impacto del ciclo menstrual en el sistema inmunológico.
También están surgiendo bancos de sangre menstrual en distintas partes del mundo para facilitar el acceso a muestras para estudios científicos.
Para mujeres como Emma Backlund, estos avances representan una esperanza.
Si los científicos logran desarrollar pruebas diagnósticas más rápidas y accesibles, las futuras generaciones podrían evitar años de dolor y diagnósticos tardíos.
Con información de BBC
*ARD














