La obesidad no sólo representa un problema físico, también está profundamente vinculada con la salud mental. Especialistas advirtieron que las personas que viven con esta condición tienen más de tres veces mayor riesgo de sufrir depresión, además de ansiedad y otros trastornos emocionales.
Por ello, expertos señalaron que la obesidad debe abordarse como una enfermedad crónica y multifactorial, y no únicamente como un asunto estético. Esta perspectiva permite comprender que el aumento de peso está influido por factores biológicos, psicológicos y sociales.
Relación entre obesidad y salud mental
El bariatra Fernando Pérez Galaz, cofundador de la Fundación Obesidades, explicó que existe una relación bidireccional entre la obesidad y la salud mental, lo que significa que ambas condiciones pueden influirse mutuamente.
De acuerdo con el especialista, el estigma social y la discriminación por apariencia física generan un impacto emocional importante en las personas con obesidad. Como resultado, esta situación puede aumentar hasta cuatro veces la probabilidad de desarrollar depresión.
Además, el experto explicó que el grado de obesidad también influye en el riesgo emocional. Entre mayor sea el nivel de obesidad, mayor será la posibilidad de experimentar trastornos depresivos o ansiedad.
En ese sentido, Pérez Galaz explicó que, aunque la obesidad se manifiesta en el cuerpo, su origen y regulación también involucran procesos del cerebro, lo que explica su relación con el estado emocional.
Estigma social y consecuencias emocionales
El estigma asociado a la obesidad genera efectos profundos en la autoestima y el bienestar emocional. Muchas personas experimentan rechazo social, comentarios negativos o discriminación laboral, lo que deteriora su calidad de vida.
Según especialistas, este tipo de experiencias provoca sentimientos de soledad, vergüenza y aislamiento, factores que se relacionan directamente con la aparición de trastornos de salud mental.
Asimismo, el impacto emocional puede afectar otros aspectos de la vida cotidiana. Entre ellos destacan:
Problemas de calidad del sueño
Aislamiento social
Baja autoestima
Mayor riesgo de ansiedad y depresión
Por lo tanto, los especialistas insistieron en la necesidad de eliminar los prejuicios relacionados con el peso corporal y promover un enfoque médico y social más empático.
Preocupación por la salud mental en niñas, niños y adolescentes
El tema de la salud mental también preocupa en el caso de las infancias y adolescencias. La organización Save the Children presentó el diagnóstico “Salud mental de niñas, niños y adolescentes en México: evidencia y áreas prioritarias para fortalecer sus entornos protectores”.
El estudio identificó la urgencia de fortalecer las políticas públicas y crear entornos seguros para el desarrollo emocional de los menores.
El director general de Save the Children México, Dirk Glas, señaló que la conversación sobre la salud mental en el país debe ampliarse, ya que se trata de una problemática que afecta a millones de jóvenes.
Urgen a fortalecer políticas públicas
La directora de Incidencia Política y Temas Globales de Save the Children, Nancy Ramírez, reconoció que México ha logrado avances en la creación de estrategias para atender la salud mental.
Sin embargo, también subrayó que aún es necesario fortalecer las acciones de prevención, así como garantizar que niñas, niños y adolescentes tengan acceso oportuno a servicios psicológicos.
En muchos casos, explicó, los menores no cuentan con información suficiente sobre salud mental o enfrentan dificultades para recibir atención profesional.
Suicidio, una preocupación creciente
Las cifras sobre suicidio en adolescentes reflejan un panorama preocupante en la región. En América Latina y el Caribe, esta causa se ha convertido en la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 19 años, con alrededor de 45 mil 800 casos anuales.
En México, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que el suicidio fue la cuarta causa de muerte entre menores de 10 a 14 años, con 217 defunciones registradas en 2023.
Además, en 2024 se identificó que 59.1 por ciento de los fallecimientos en este grupo correspondieron a niñas, un dato que ha encendido alertas entre especialistas.
Falta de atención en salud mental
Los especialistas también advirtieron que la mayoría de las personas que necesitan apoyo psicológico no reciben atención.
De acuerdo con Claudia Aranda, especialista en salud mental de Save the Children, hasta el 80 por ciento de quienes requieren tratamiento no lo obtienen.
En 2024, por ejemplo, 144 mil 897 niñas, niños y adolescentes solicitaron atención por problemas emocionales. Entre las principales condiciones identificadas se encuentran:
Ansiedad en 77.7 por ciento de los casos
Trastornos de conducta en 34.6 por ciento
Depresión en 20.5 por ciento
Sin embargo, una gran proporción de estos casos quedó sin seguimiento especializado.
La adolescencia, una etapa vulnerable
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) señaló que aproximadamente 50 por ciento de los jóvenes en México ha recibido atención psicológica en algún momento.
Esto se debe a que la adolescencia es una etapa especialmente vulnerable para la salud emocional, ya que durante estos años se desarrollan habilidades sociales, hábitos y mecanismos de afrontamiento.
Los expertos explicaron que los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo pueden afectar el rendimiento escolar, las relaciones sociales y la estabilidad emocional de los jóvenes.
Además, muchos de estos cambios pasan desapercibidos o se confunden con comportamientos propios de la edad, lo que retrasa la detección temprana.
Importancia del entorno familiar
El vocero oficial de PiSA Farmacéutica, Humberto Bautista, destacó que la salud mental está influida por múltiples factores, entre ellos el entorno social y familiar.
En particular, el especialista señaló que el ambiente familiar desempeña un papel fundamental en la estabilidad emocional de niñas, niños y adolescentes.
Por esta razón, los expertos coinciden en que el fortalecimiento de entornos familiares, escolares y comunitarios es clave para prevenir trastornos emocionales y mejorar el bienestar psicológico.
Finalmente, especialistas señalaron que abordar de manera integral la obesidad y la salud mental permitirá mejorar la calidad de vida de millones de personas y reducir el impacto de enfermedades emocionales en la sociedad.
Con información de Excélsior
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