“Siempre me he lavado el pelo con productos profesionales, pero probé el champú de mi marido y lo noto increíble”. Comentarios como este, publicados en foros como Reddit, han desatado una conversación recurrente sobre Head & Shoulders. Usuarios describen brillo intenso, suavidad duradera y menor sensación de grasa incluso cuatro días después del lavado. Además, en plataformas como Amazon, las reseñas rozan las cinco estrellas y destacan ligereza y aroma.
Para comprender el fenómeno conviene revisar su origen. La marca nació en 1961 en Estados Unidos como tratamiento específico para la caspa, tras investigaciones lideradas por el químico John Parran Jr. Posteriormente, en 1975, evolucionó al formato champú y transformó una categoría asociada hasta entonces a productos medicinales poco agradables.
Un mercado en expansión y una marca líder
Según la firma de análisis Medihair, la caspa representa la principal preocupación capilar para el 34 % de los usuarios. Asimismo, el mercado global del cuidado capilar superó en 2024 los 95.600 millones de euros y crecerá 6,4 % anual hasta 2030, de acuerdo con Grand View Research.
En este contexto, Head & Shoulders encabeza ventas en Estados Unidos con cifras estimadas en 42,28 millones de dólares y figura como el champú anticaspa más vendido del mundo, según datos de Nielsen citados por la compañía.
¿Qué hace realmente un champú?
La dermatóloga y tricóloga Virginia Velasco explica que un champú limpia el cuero cabelludo y mejora el entorno donde nace el cabello. Sin embargo, no repara la fibra dañada ni modifica su estructura interna. Por su parte, el estilista Oriol Barberà aclara que el brillo inmediato es un efecto cosmético superficial.
La fórmula clásica combina tensioactivos como el lauril éter sulfato de sodio, piroctona olamina como activo antifúngico y siliconas como dimeticona. Estos componentes eliminan acumulación de sebo y residuos. Además, alisan la cutícula y mejoran la reflexión de la luz, lo que explica el brillo visible tras un solo lavado.
Sulfatos, siliconas y el efecto óptico
Lejos de ser “enemigos”, los sulfatos limpian eficazmente cuando se usan en concentraciones adecuadas. Las siliconas, por su parte, forman una película que suaviza la superficie capilar. Por ello, el cabello luce más brillante y manejable.
No obstante, especialistas recomiendan alternarlo con fórmulas más suaves en cabellos teñidos o muy secos. Cuando existe caspa o dermatitis seborreica, el uso frecuente ayuda a controlar la proliferación de Malassezia.
¿Sirve para el acné?
En redes sociales se ha popularizado su uso facial para el llamado acné fúngico. Aunque algunos antifúngicos pueden ayudar en casos específicos, dermatólogos advierten que no sustituye un tratamiento médico y puede irritar la piel si se emplea sin supervisión.
En conclusión, el brillo que muchos perciben no implica una reparación profunda, sino una limpieza eficaz y un alisado superficial que mejora la reflexión de la luz.
Con información de El País
*ARD














