La acelga resurge como protagonista en la alimentación saludable gracias a su versatilidad, sabor y potente perfil nutricional. Este vegetal de hojas verdes, pariente cercano de la espinaca y la remolacha, se ha ganado un lugar privilegiado en los menús balanceados. De acuerdo con la Cleveland Clinic, su riqueza en fibra, antioxidantes y vitaminas convierte a la acelga en un superalimento indispensable.
Una taza de acelga cocida aporta apenas 35 calorías, 0,1 gramos de grasa y 7,2 gramos de carbohidratos. Además, incluye 3,6 gramos de fibra y 3,2 gramos de proteína, lo que la convierte en un alimento de gran densidad nutricional. Sus concentraciones de vitamina K, vitamina A, magnesio, vitamina C e hierro superan las recomendaciones diarias, posicionándola como una opción clave para quienes desean fortalecer la salud desde la dieta.
La nutricionista Natalie Crtalic-Lowther señala que la acelga contribuye significativamente a la pérdida de peso. Su alto contenido de fibra proporciona saciedad, evitando los picos de glucosa que desencadenan hambre repentina. Además, sustituir alimentos ultraprocesados por acelga y otras verduras favorece un mejor control de la insulina, reduciendo el riesgo de diabetes tipo dos.
Salud cardiovascular en primer plano
La acelga destaca en el ámbito de la salud cardíaca. Su riqueza en antioxidantes como las vitaminas C y A ayuda a disminuir la aterosclerosis, una de las principales causas de infartos y accidentes cerebrovasculares. La fibra presente en la acelga, además, contribuye a reducir el colesterol y la presión arterial, dos factores de riesgo determinantes en enfermedades del corazón.
La acelga es fuente de luteína y zeaxantina, antioxidantes esenciales para la visión. Estos compuestos, que el cuerpo no produce por sí mismo, ayudan a prevenir la degeneración macular relacionada con la edad, una de las causas más comunes de pérdida de visión. Incluir acelga regularmente puede marcar una diferencia notable en el cuidado de la vista a largo plazo.
Aliada contra el cáncer
Entre sus componentes se encuentra la quercetina, un antioxidante con propiedades antiinflamatorias que podría jugar un papel en la prevención de ciertos tipos de cáncer. Aunque ningún alimento garantiza la ausencia de la enfermedad, un patrón de alimentación abundante en verduras como la acelga contribuye a reducir el riesgo de desarrollar tumores.
Los expertos aconsejan cocinar la acelga ligeramente para conservar la mayor cantidad de nutrientes. Saltearla en aceite de oliva con ajo y limón, cocerla al vapor o hervirla brevemente son técnicas ideales para resaltar su sabor. Separar hojas y tallos antes de la cocción mejora la textura de los platillos y asegura una preparación homogénea.
Recetas prácticas con acelga
Acelga salteada con aceite de oliva y ajo.
Ensalada tibia de acelga con almendras fileteadas.
Acelga con calabaza asada.
Tacos de pollo con acelga fresca.
Estas opciones demuestran que este vegetal puede integrarse fácilmente en menús cotidianos, aportando color, sabor y nutrientes de alta calidad.
Precauciones importantes
Aunque la mayoría de las personas puede consumir acelga sin problema, existen excepciones. Quienes presentan tendencia a formar cálculos renales deben moderar su consumo por la presencia de oxalatos. Asimismo, quienes utilizan anticoagulantes deben vigilar la ingesta de vitamina K, ya que influye en la coagulación sanguínea. En ambos casos, la supervisión médica es indispensable.
La Cleveland Clinic enfatiza que ningún alimento cubre por sí solo todas las necesidades nutricionales. Por ello, lo ideal es mantener una alimentación variada que incluya frutas y verduras de distintos colores, cereales integrales y proteínas magras. La acelga, sin embargo, puede convertirse en un pilar central de una dieta equilibrada y saludable.
Con información de Infobae
*ARD














