La muerte de Roberto Hernández, motociclista que fue atropellado y arrastrado varios metros en calles de Iztapalapa, detonó una amplia movilización social en la Ciudad de México y abrió un debate de fondo sobre la necesidad de endurecer las sanciones contra conductores que abandonan a sus víctimas. A partir de este hecho, colectivos de motociclistas y familiares impulsan la creación de la llamada “Ley Roberto”.
El caso generó indignación luego de que se difundiera que la víctima perdió la vida tras ser impactada por una conductora que continuó su marcha, pese a que el cuerpo del motociclista quedó atrapado bajo el vehículo. La escena provocó protestas, bloqueos y exigencias de justicia por parte de la comunidad motociclista, que acusa un vacío legal en este tipo de delitos viales.
Un caso que evidenció vacíos en la legislación vial
Colectivos de movilidad y organizaciones civiles señalaron que este tipo de hechos no son aislados. Aseguran que, en muchos casos, los responsables enfrentan consecuencias menores, incluso cuando las víctimas fallecen en incidentes claramente violentos relacionados con el tránsito.
De acuerdo con activistas, la legislación actual permite que algunos atropellamientos se clasifiquen como homicidios culposos, aun cuando existen agravantes como el abandono del lugar o la omisión de auxilio inmediato. Esto, sostienen, minimiza la gravedad del daño causado y revictimiza a las familias.
¿En qué consiste la propuesta de la “Ley Roberto”?
La Ley Roberto busca modificar el marco legal para que los conductores que atropellen a una persona y huyan del lugar, o continúen su marcha sin auxiliar a la víctima, enfrenten penas más severas, independientemente de si el atropellamiento fue intencional o no.
Entre los principales puntos de la propuesta destacan:
Considerar como agravante el hecho de arrastrar a la víctima.
Sancionar de manera más dura el abandono de la escena.
Castigar la omisión de auxilio inmediato.
Limitar beneficios legales a quienes incurran en estas conductas.
Reforzar la protección de motociclistas y peatones, considerados usuarios vulnerables de la vía pública.
Organizaciones civiles han insistido en que la iniciativa busca que la ley refleje la gravedad real de estos hechos y su impacto social, más allá de la intención inicial del conductor.
Movilización social y presión ciudadana
Tras el fallecimiento de Roberto Hernández, se realizaron manifestaciones y rodadas en distintos puntos de la capital para exigir justicia y evitar que el caso quede impune. Los participantes reiteraron que no se trata de un hecho aislado, sino de un problema estructural de seguridad vial en la CDMX.
La presión social ha llevado a legisladores locales a reconocer la urgencia de revisar las leyes relacionadas con delitos viales y homicidios culposos, especialmente cuando existen elementos de abandono y omisión de auxilio.

Proceso legal en curso y próximos pasos
Mientras la investigación continúa, las autoridades capitalinas mantienen el proceso legal contra la conductora involucrada. En paralelo, la comunidad motociclista ha dejado claro que seguirá movilizándose hasta que la Ley Roberto sea analizada y, en su caso, presentada formalmente ante el Congreso de la Ciudad de México.
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