Puebla, Pue.– La santidad no está reservada únicamente a quienes han sido canonizados por la Iglesia católica, también incluye a hombres y mujeres que vivieron conforme a las enseñanzas de Jesucristo sin recibir reconocimiento público, señaló Víctor Sánchez Espinosa, administrador apostólico de la Arquidiócesis de Puebla, durante la celebración de la Solemnidad de Todos los Santos, este domingo 1 de noviembre.
Durante la conmemoración religiosa, el prelado explicó que la Iglesia recuerda tanto a los santos reconocidos oficialmente como a las personas que, desde el anonimato, hicieron de la fe, el amor a Dios y el cumplimiento del Evangelio una práctica cotidiana.
Sánchez Espinosa sostuvo que la santidad puede alcanzarse mediante las acciones y el compromiso con la fe, independientemente de que exista un proceso formal de canonización o de que la persona haya sido elevada a los altares.
La santidad más allá del reconocimiento de la Iglesia
El administrador apostólico destacó que la Solemnidad de Todos los Santos permite recordar el testimonio de hombres y mujeres que, en distintas épocas y circunstancias, siguieron las enseñanzas de Jesucristo.
Explicó que esta celebración reconoce la obra de la gracia divina en quienes vivieron de acuerdo con el Evangelio y alcanzaron la plenitud junto a Dios, según las creencias católicas.
Asimismo, invitó a los fieles a reflexionar sobre la posibilidad de llevar una vida congruente con los principios cristianos, tomando como ejemplo a quienes practicaron su fe sin buscar reconocimiento.
¿Cuál es la diferencia entre Todos los Santos y Fieles Difuntos?
La Iglesia católica distingue la Solemnidad de Todos los Santos, celebrada el 1 de noviembre, del Día de los Fieles Difuntos, conmemorado el 2 de noviembre.
Mientras la primera fecha está dedicada a honrar a quienes alcanzaron la santidad, hayan sido canonizados o no, la segunda se destina a recordar y elevar oraciones por las personas fallecidas.
Durante la celebración de este 1 de noviembre en Puebla, Sánchez Espinosa destacó que el ejemplo de quienes vivieron conforme al Evangelio también puede encontrarse entre personas cuya vida religiosa transcurrió lejos de los altares y del reconocimiento público.
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