Puebla, Pue.– La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) manifestó su rechazo ante la intención del gobierno federal de incrementar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en productos de consumo popular como refrescos y cigarros.
De acuerdo con su presidente, Cuauhtémoc Rivera, estas medidas, presentadas bajo el argumento de ser un “impuesto saludable”, han demostrado en más de una década de aplicación que solo funcionan como mecanismos recaudatorios y no como instrumentos de salud pública.
Un golpe directo a la economía de los hogares
La ANPEC explicó que un nuevo impuesto afectaría gravemente a millones de familias que ya atraviesan una crisis económica. Rivera recordó que la inflación alimentaria superó el 33% en el último año, encareciendo productos básicos. Hoy, la canasta alimentaria cuesta 1,979.15 pesos, obligando a los hogares a destinar la mayor parte de sus ingresos a cubrir solo necesidades primarias.
Además, persisten los efectos económicos de la pandemia de COVID-19, que redujeron el poder adquisitivo, y el impacto del IVA que ya grava la mayoría de productos. Rivera advirtió que encarecer bienes como refrescos y cigarros podría ser “el remate” al consumo popular.

La inseguridad y la inflación criminal
Otro factor que incrementa los precios es la inseguridad. Según la ANPEC, el cobro de piso, la extorsión y los actos de violencia se han convertido en un fenómeno paralelo que eleva los costos de manera artificial, generando lo que llaman una “inflación criminal”.
Rivera señaló que, antes de imponer nuevos impuestos, el Estado debería garantizar condiciones para reducir estos costos estructurales. “No se puede hablar de justicia tributaria cuando el crimen eleva los precios a la par del gobierno”, expresó.
La organización denunció que los pequeños comerciantes enfrentan una economía de supervivencia. Cada vez más consumidores compran fiado o reducen sus adquisiciones. Si se encarecen los productos de mayor consumo, las ventas caerán en volumen, afectando a miles de tienditas que representan el sustento de familias mexicanas.
Rivera advirtió que el gobierno podría recaudar menos de lo esperado, ya que la reducción en ventas disminuirá el flujo de impuestos. “La gente dejará de comprar en los mismos volúmenes, lo que golpeará tanto al tendero como a la recaudación fiscal”, enfatizó.

Llamado a replantear la estrategia
Finalmente, la ANPEC insistió en que subir el IEPS no resuelve problemas de salud pública ni garantiza más ingresos al Estado. Por el contrario, incrementa la precariedad y limita el acceso de las familias a bienes que, aunque no esenciales, forman parte del consumo cotidiano.
“Lo que está en juego no son solo las ventas de las tienditas, sino la estabilidad económica de millones de familias que ya destinan casi todo lo que ganan a alimentarse”, concluyó Rivera.
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