Puebla, Pue. México enfrenta un rezago educativo que ya no puede reducirse a una cifra: los resultados más recientes del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, conocido como Informe PISA evidencian que los estudiantes del país se mantienen por debajo del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en matemáticas, lectura y ciencias, mientras especialistas advierten que detrás de estos indicadores existe una desigualdad estructural en las condiciones de aprendizaje.
México obtuvo 388 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias, frente a los promedios de la OCDE de 463, 461 y 482 puntos, respectivamente.
Rodolfo Cruz Vadillo, profesor investigador de la Facultad de Innovación y Educación Digital de la Upaep, señaló que PISA ofrece un dato estadístico, pero no explica por sí mismo las causas del desempeño. “Lo primero que tenemos que pasar del ranking al problema”, afirmó.
El especialista consideró que las dificultades educativas son “estructurales e históricas” y que, aunque la pandemia pudo agravarse, no explica por completo los resultados. Por ello, planteó centrar la discusión en las condiciones del sistema educativo y evitar responsabilizar de manera simplista a estudiantes, docentes o tecnología.
Aprender con acompañamiento sostenido
Marta Leticia Gaeta González, directora del Centro de Investigación en Educación Humanista de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep), destacó factores como la motivación, autorregulación y diseño pedagógico, al señalar que el reto también consiste en encauzar la disposición de los estudiantes para aprender mediante un acompañamiento sostenido.
Por su parte, Giovanni Chávez Melo, director de la Facultad de Innovación y Educación Digital, subrayó las diferencias entre escuelas con infraestructura y equipamiento suficiente y aquellas que mantienen carencias básicas.
“La educación no es una receta de cocina… los contextos son fundamentales”, afirmó.
Respecto al uso de celulares en las aulas, Chávez Melo señaló que el problema no debe centrarse únicamente en el dispositivo sino en los contenidos y la formación para utilizarlos con fines educativos.
Cruz Vadillo también pidió cautela al atribuir a la tecnología los resultados de PISA, pues “la prueba eso no lo indica”.
Los especialistas coincidieron en que los resultados deben servir para mantener en la agenda temas como aprendizaje, formación docente, infraestructura, materiales educativos, desigualdad y políticas públicas, en lugar de limitar la discusión a la posición de México en el ranking internacional.
“Pareciera que hablamos de educación cada que sale PISA”, resumió Chávez Melo, al señalar la necesidad de convertir el diagnóstico en acciones sostenidas.