De los laboratorios de la BUAP a un programa aeroespacial internacional en Houston. Arturo Asiel Rangel Flores, egresado de la Licenciatura en Químico Farmacobiólogo, fue seleccionado para participar en el International Air and Space Program (IASP) 2026 con una investigación que pone a las células frente a dos de las condiciones más complejas del espacio: microgravedad y radiación.
La propuesta no surgió de cero. Durante su formación en la Facultad de Ciencias Químicas, Rangel acumuló experiencia en el Laboratorio de Elucidación y Síntesis en Química Orgánica (LESQO), desarrolló una tesis relacionada con cáncer y participó en trabajos con moléculas de actividad biológica y cultivos celulares.
Ahora trasladará esa trayectoria hacia una pregunta que también ocupa a la investigación espacial internacional: ¿qué sucede con las células cuando la gravedad prácticamente desaparece y aumenta su exposición a radiación?
Arturo Rangel lleva su experiencia con cáncer hacia el espacio
El proyecto seleccionado para el IASP busca estudiar la respuesta celular ante condiciones de microgravedad y radiación en el contexto espacial.
Su punto de partida está relacionado con el trabajo que Arturo desarrolló durante su paso por la BUAP y particularmente con su investigación de tesis acerca del cáncer.
El salto hacia la ciencia espacial amplía una línea de trabajo que ya tenía antecedentes.
En 2024, Arturo Asiel Rangel Flores aparece entre los estudiantes aceptados por la BUAP para participar en el proyecto “Minería de datos para el estudio de compuestos derivados de la Fenil-metil-imina y su posible interacción con moléculas con actividad biológica”.
Un año después, la memoria del Programa Delfín 2025 registra su participación en el proyecto “Cultivos celulares y acoplamiento molecular”, desarrollado en el área de Medicina y Salud junto con otros estudiantes de la BUAP y bajo asesoría de la doctora Maura Cárdenas García.
Esos antecedentes conectan directamente con el reto que ahora plantea para el entorno espacial.
¿Qué le pasa a una célula en microgravedad?
Fuera de las condiciones habituales de la Tierra, las células pueden comportarse de manera diferente.
Investigaciones desarrolladas en la Estación Espacial Internacional (ISS) han encontrado que la microgravedad modifica procesos como la forma y estructura celular, la expresión genética, la señalización y el crecimiento de tejidos. NASA identifica además como área de interés científico el efecto combinado de microgravedad y radiación sobre las células.
Ese escenario permite estudiar fenómenos difíciles de reproducir completamente en un laboratorio terrestre.
En investigaciones relacionadas con cáncer, la microgravedad ha permitido que determinadas células formen estructuras tridimensionales que se aproximan más al comportamiento de los tejidos dentro del organismo y ha abierto posibilidades para analizar señalización celular, medicamentos y crecimiento tumoral.
La conexión entre el proyecto de Arturo y su experiencia previa con cáncer adquiere así un valor científico particular.
Radiación espacial: otro desafío para las células
La microgravedad no es el único factor.
Los astronautas están expuestos a un ambiente de radiación espacial diferente al de la superficie terrestre. NASA mantiene líneas específicas de investigación para determinar cómo esta exposición puede producir daño biológico y aumentar riesgos durante misiones prolongadas.
Los estudios celulares sirven para analizar desde daño y reparación del ADN hasta alteraciones genéticas y respuestas frente a enfermedades.
Durante 2026 continuaron en la Estación Espacial Internacional investigaciones relacionadas con ADN, terapias contra cáncer y producción de células madre en microgravedad, una muestra de que la biomedicina se ha convertido en uno de los campos activos de investigación orbital.
Arturo Rangel llevará al IASP una propuesta situada precisamente en ese cruce: química, biología celular, radiación y exploración espacial.
IASP 2026 reunirá a jóvenes de distintos países en Houston
El International Air and Space Program 2026 se realizará en Houston, Texas.
AEXA tiene programada esta edición del 8 al 14 de noviembre de 2026, periodo que incluye los días de viaje. La organización describe al IASP como un programa educativo internacional basado en trabajo en equipo, resolución de problemas, comunicación y actividades relacionadas con la industria aeroespacial.
La experiencia contempla entrenamiento, desafíos de control de misión, robótica lunar, actividades de pilotaje y contenidos relacionados con operaciones espaciales.
La BUAP señala que los participantes de distintos países formarán equipos para resolver problemas vinculados con la exploración espacial.
El programa es organizado por Aplicaciones Extraordinarias Aeroespaciales (AEXA), empresa binacional que opera en México y Estados Unidos. No se trata de un programa organizado directamente por NASA.
El premio: llevar un experimento al espacio
La participación de Arturo tiene un incentivo todavía mayor.
AEXA establece que el equipo ganador del IASP obtiene el lanzamiento de un experimento al espacio, mientras que la información difundida por la BUAP señala que en esta edición el proyecto triunfador tendrá la oportunidad de llegar a la Estación Espacial Internacional mediante MISSE.
Esto significa que Arturo ya fue seleccionado para participar en el programa, pero su experimento todavía no ha sido elegido para viajar a la ISS.
Para alcanzar esa etapa tendrá que competir, trabajar con un equipo y desarrollar una propuesta ganadora durante el IASP.
¿Qué es MISSE y por qué importa?
MISSE, siglas asociadas a Materials International Space Station Experiment, corresponde a una familia de instalaciones y experimentos colocados en el exterior de la Estación Espacial Internacional.
La actual MISSE Flight Facility funciona como una plataforma de exposición que permite probar materiales, componentes y otros experimentos directamente frente al ambiente espacial.
Allí las muestras quedan expuestas a factores que difícilmente pueden reproducirse simultáneamente en la Tierra, como radiación, vacío, oxígeno atómico, partículas cargadas, temperaturas extremas y micrometeoritos.
MISSE tiene una historia que se remonta a 2001 y ha permitido analizar miles de muestras y dispositivos en el exterior de la ISS.
La posibilidad de que el proyecto ganador del IASP llegue a una plataforma de este tipo transforma el concurso en algo más que un ejercicio académico: la propuesta seleccionada puede terminar enfrentándose al ambiente real del espacio.
De Químico Farmacobiólogo a la ciencia espacial
La historia de Arturo Rangel muestra también que la exploración espacial no pertenece únicamente a astronautas o ingenieros aeroespaciales.
La investigación fuera de la Tierra necesita especialistas en química, biología, medicina, farmacología, materiales, física e ingeniería, entre numerosas áreas.
En su caso, la puerta de entrada surgió desde una licenciatura en Químico Farmacobiólogo, una tesis vinculada con cáncer y experiencia en investigación celular.
Ese camino terminó convirtiéndose en una propuesta capaz de competir dentro de un programa aeroespacial internacional.
Arturo Rangel: “Es un orgullo decir que estudié en la BUAP”
Para el egresado, la selección también tiene un significado personal relacionado con su formación universitaria.
“Me siento muy orgulloso, pero más que orgulloso me siento muy agradecido por todo lo que me ha dado la universidad. Realmente es un orgullo decir que estudié en la BUAP, que pasé por aquí, que muchos jóvenes van a pasar también por aquí y que este logro pueda ser inspiración para que muchos otros logren cosas, incluso más grandes que esta”.
El siguiente desafío llegará en noviembre.
Arturo Asiel Rangel Flores llegará a Houston con una propuesta nacida de su paso por los laboratorios de la BUAP y con una posibilidad concreta frente a él: convertir años de investigación celular en un proyecto capaz de competir por un lugar en el espacio.
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