Puebla, Pue. El ciberacoso se ha convertido en uno de los principales retos derivados del creciente uso de redes sociales, plataformas digitales y espacios virtuales de comunicación. Esta forma de violencia se caracteriza por el uso de herramientas tecnológicas para intimidar, hostigar, amenazar o humillar de manera constante a otras personas.
La orientadora psicológica de la Ibero Puebla, Giovana Gaytán Ceja, explicó que, a diferencia del acoso tradicional, el Ciberbullying ocurre en entornos digitales, donde los contenidos pueden permanecer visibles durante largos periodos y difundirse rápidamente entre un gran número de usuarios, lo que amplifica sus efectos emocionales.
Entre las conductas más comunes asociadas con esta problemática se encuentran el envío de mensajes ofensivos, la difusión de rumores falsos, la exclusión de grupos virtuales, la creación de perfiles falsos y la publicación de fotografías o videos con el propósito de exhibir o ridiculizar a una persona. Estas acciones impactan principalmente a niñas, niños y adolescentes, considerados sectores especialmente vulnerables.
Alerta y desafíos
La especialista destacó que uno de los mayores desafíos para enfrentar el ciberacoso es la permanencia de la información en internet. Aun cuando una publicación sea eliminada, existe la posibilidad de que haya sido compartida, almacenada o replicada en otros espacios digitales, dificultando la eliminación total de sus consecuencias.
Asimismo, señaló la importancia de identificar señales de alerta como cambios bruscos de comportamiento, aislamiento social, tristeza constante, irritabilidad, disminución del rendimiento escolar o rechazo al uso de dispositivos electrónicos, ya que podrían indicar que una persona está siendo víctima de este tipo de violencia.
Gaytán Ceja subrayó que el acompañamiento emocional y la comunicación abierta son fundamentales para atender estos casos. Escuchar sin emitir juicios, brindar apoyo y generar espacios de confianza puede contribuir a prevenir afectaciones más severas en la salud mental.
Como parte de las recomendaciones para enfrentar el problema, sugirió conservar evidencias de las agresiones mediante capturas de pantalla, reportar los contenidos o perfiles ofensivos ante las plataformas digitales y, en caso necesario, acudir a instancias educativas, institucionales o legales para recibir atención especializada.
Enfatizó que la prevención del ciberacoso requiere fomentar una cultura de responsabilidad digital basada en el respeto, la empatía y la convivencia sana, involucrando a familias, escuelas y comunidades en la construcción de entornos virtuales más seguros.














