Puebla, Pue.- La reciente decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de avalar la eliminación de la reprobación automática en educación básica generó un amplio debate sobre la eficacia de los sistemas de evaluación en México y dejó al descubierto las desigualdades que persisten dentro de las aulas, señaló la Dra. Itzel López Nájera, coordinadora de las Maestrías en Educación de IBERO Puebla.
La especialista explicó que históricamente el sistema educativo mexicano se ha construido bajo un modelo gradual, donde el avance escolar depende de la acreditación de conocimientos, habilidades y competencias adquiridas por los estudiantes.
Bajo esta lógica, la evaluación académica se convirtió durante décadas en uno de los pilares fundamentales de la educación formal.
Evaluación no debe limitarse solo a calificaciones
Sin embargo, la académica advirtió que los procesos educativos no se reducen únicamente al aprendizaje académico, ya que también involucran habilidades sociales, prácticas y lúdicas que muchas veces quedan fuera de las evaluaciones tradicionales.
De acuerdo con Itzel López Nájera, estas capacidades forman parte esencial de una formación integral y deben considerarse dentro de los nuevos modelos educativos impulsados por la Nueva Escuela Mexicana.
Además, señaló que la resolución avalada por la SCJN busca generar condiciones de mayor equidad para que las y los estudiantes puedan continuar su trayectoria escolar sin que la reprobación se convierta en un factor de exclusión.
No obstante, enfatizó que este tipo de medidas requieren fortalecer el acompañamiento pedagógico y replantear los mecanismos de evaluación dentro de las escuelas.
Desigualdades sociales impactan directamente el aprendizaje
La especialista sostuvo que los procesos educativos deben contextualizarse conforme a las condiciones sociales, económicas y familiares de cada estudiante.
Indicó que factores como el acceso a internet, las redes de apoyo familiar y las condiciones de vulnerabilidad en comunidades rurales o precarizadas influyen directamente en el desempeño académico.
Asimismo, afirmó que una evaluación justa debe reconocer la diversidad existente dentro de las aulas y aplicar estrategias pedagógicas diferenciadas para atender las necesidades de cada alumno.
En ese sentido, destacó que el profesorado desempeña un papel clave para acompañar y fortalecer los procesos de aprendizaje.
Debate educativo debe enfocarse en inclusión y seguimiento
Finalmente, Itzel López Nájera consideró que la discusión sobre la reprobación no debe centrarse únicamente en las calificaciones, sino en la capacidad del sistema educativo para garantizar aprendizajes efectivos.
A su consideración, la decisión de la SCJN abre la puerta a una discusión más amplia sobre inclusión, justicia educativa y modelos de evaluación en México.
La académica reiteró que el reto principal será construir mecanismos que permitan dar seguimiento real a las necesidades de las y los estudiantes sin profundizar las desigualdades existentes.
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