La reciente afirmación del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en favor de la visión de un “Gran Israel” ha provocado una ola de condenas en el mundo árabe.
Desde Egipto hasta Arabia Saudita, pasando por Jordania e Irak, las cancillerías han acusado a Netanyahu de provocar inestabilidad, rechazar la vía pacífica y alentar ambiciones expansionistas que amenazan la integridad territorial de varios países.
¿Qué es el ‘Gran Israel’ y por qué genera tensión?
El término Gran Israel hace referencia a una concepción territorial inspirada en fronteras bíblicas de la época del rey Salomón, según la tradición judía.
Bajo esta visión, el territorio incluiría:
Cisjordania
Partes de Jordania
Áreas del Líbano
Sectores de Siria
Aunque no es una política oficial del Estado israelí, sectores ultranacionalistas han defendido esta idea como un objetivo histórico. Para los países árabes, el concepto implica una amenaza directa a su soberanía y una ruptura de los principios del derecho internacional.

La declaración que encendió las alarmas
En una entrevista concedida el martes a la cadena I24 News, Netanyahu fue interrogado por un periodista sobre si respaldaba la visión de un Gran Israel.
La respuesta fue breve pero contundente:
— “Por supuesto”, repitió en dos ocasiones.
Estas palabras, aparentemente improvisadas, encendieron alertas diplomáticas, especialmente en países con relaciones frágiles pero existentes con Israel, como Egipto y Jordania.

Egipto: condena y exigencia de aclaraciones
El Ministerio de Relaciones Exteriores egipcio emitió un comunicado el miércoles en el que rechazó de forma categórica las declaraciones atribuidas a Netanyahu:
“Condenamos lo que se ha reportado en algunos medios israelíes sobre lo que se llama ‘el Gran Israel’, por lo que refleja en términos de provocación a la inestabilidad, rechazo de la opción de paz e insistencia en la escalada”.
Egipto recordó que la península del Sinaí fue ocupada por Israel tras la guerra de 1967, y devuelta posteriormente en virtud de los Acuerdos de Camp David. Esta memoria histórica hace que cualquier insinuación de expansión territorial sea percibida como una amenaza.
Jordania: advertencia de peligrosa escalada
La diplomacia jordana calificó la postura de Netanyahu como una “peligrosa escalada provocadora” y un riesgo directo para la soberanía de los Estados.
Jordania, que firmó un tratado de paz con Israel en 1994, mantiene una cooperación estratégica en materia de seguridad y recursos hídricos, pero las relaciones bilaterales suelen tensarse por cuestiones relacionadas con Jerusalén Este y los derechos de los palestinos.
Irak: rechazo a “ambiciones expansionistas”
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irak se sumó a las críticas el jueves:
“Las declaraciones provenientes de la entidad de ocupación sobre la visión del ‘Gran Israel’ revelan claramente las ambiciones expansionistas de esta entidad”.
Bagdad subrayó que tales afirmaciones son una provocación directa a la soberanía de los países árabes y un retroceso respecto a los esfuerzos diplomáticos para contener los conflictos regionales.
Arabia Saudita: rechazo y apoyo a Palestina
Desde Riad, el Ministerio de Relaciones Exteriores reafirmó su rechazo total a los proyectos de expansión territorial de Israel:
“Arabia Saudita expresa su total rechazo a las ideas y proyectos de colonización y expansión adoptados por las autoridades de ocupación israelíes, y reitera el derecho histórico y legal del pueblo palestino a establecer su estado independiente”.
En febrero, Arabia Saudita ya había liderado una condena regional contra Netanyahu por sugerir que un eventual Estado palestino podría formarse en territorio saudita, lo que generó un fuerte rechazo.
Contexto histórico: las fronteras de 1967 y el derecho internacional
La mayoría de los países del mundo reconoce las fronteras previas a la Guerra de los Seis Días de 1967 como base para un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos.
En esa guerra, Israel ocupó:
Cisjordania
Jerusalén Este
Gaza
Sinaí (Egipto)
Altos del Golán (Siria)
El concepto de “Gran Israel” choca frontalmente con las resoluciones de la ONU que exigen la retirada de Israel de los territorios ocupados.
Aunque la condena más fuerte provino de países árabes, analistas prevén que aliados occidentales de Israel, como Estados Unidos o la Unión Europea, podrían expresar preocupación si la postura de Netanyahu se interpreta como oficial.
El Departamento de Estado de EE.UU. ha reiterado en ocasiones anteriores que no apoya ningún cambio unilateral de fronteras y que respalda la solución de dos Estados como la vía más viable para la paz.
Con información de El Universal
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