La demencia es un síndrome neurodegenerativo que afecta funciones esenciales como la memoria, el pensamiento y la capacidad de realizar actividades cotidianas. Aunque no se trata de una enfermedad específica, engloba diversos trastornos, siendo la enfermedad de Alzheimer la más común. Esta condición impacta de manera progresiva y suele presentarse principalmente en adultos mayores.
A nivel global, más de 55 millones de personas viven con esta condición, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. Además, cada año se registran cerca de 10 millones de nuevos casos, lo que refleja el impacto creciente del envejecimiento poblacional.
En este contexto, un estudio publicado en la revista Journal of Epidemiology & Community Health reveló que cocinar en casa puede ser una herramienta clave para reducir el riesgo de demencia. La investigación, realizada en Japón, encontró que preparar alimentos con ingredientes frescos se asocia con una menor incidencia de deterioro cognitivo.
Los expertos explicaron que la cocina no solo aporta beneficios nutricionales, sino que también estimula el cerebro mediante tareas complejas. Actividades como planificar recetas, cortar ingredientes y coordinar tiempos implican procesos cognitivos que ayudan a mantener la mente activa.
Impacto de la frecuencia al cocinar
El estudio destacó que la frecuencia con la que se cocina influye directamente en la reducción del riesgo. Por ejemplo, preparar alimentos al menos una vez por semana puede disminuir el riesgo de demencia hasta en un 30%.
Asimismo, los resultados muestran que los hombres presentan una reducción del 23% y las mujeres del 27% en comparación con quienes no cocinan. Este efecto es aún mayor en personas con poca experiencia culinaria, donde la reducción puede alcanzar hasta el 67%.
De acuerdo con los investigadores, cocinar implica una combinación de habilidades cognitivas y motoras que favorecen la salud cerebral. Además, esta actividad fomenta la autonomía, promueve la interacción social y contribuye a mantener un estilo de vida activo.
Por otro lado, el estudio advierte que el consumo frecuente de alimentos precocinados podría limitar estos beneficios, ya que reduce la estimulación mental y la actividad física.
Cómo se realizó el estudio
La investigación se basó en el Estudio de Evaluación Gerontológica de Japón, que incluyó a 10,978 personas mayores de 65 años. Durante seis años, los especialistas analizaron la relación entre la frecuencia de cocinar y la incidencia de demencia.
Los participantes respondieron cuestionarios sobre sus hábitos culinarios y habilidades en tareas básicas como pelar frutas o preparar guisos. Además, se consideraron factores como ingresos, educación y estilo de vida.
Durante el seguimiento, más de mil personas desarrollaron demencia, lo que permitió establecer una relación clara entre cocinar en casa y la reducción del riesgo.
Una estrategia accesible para prevenir la demencia
Finalmente, los especialistas concluyen que fomentar la cocina en casa puede ser una estrategia efectiva para prevenir el deterioro cognitivo. Crear entornos donde las personas mayores participen en la preparación de alimentos no solo mejora su calidad de vida, sino que también fortalece su salud mental.
Con información de Infobae
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