Durante esta semana, diversos titulares advirtieron sobre los riesgos potenciales de consumir melatonina, uno de los suplementos para dormir más utilizados a nivel mundial. Las notas señalaron que una nueva investigación habría vinculado su uso con un aumento del 90 por ciento en el riesgo de insuficiencia cardíaca, lo que generó preocupación entre pacientes y profesionales de la salud. Sin embargo, expertos en medicina del sueño afirmaron que estas conclusiones resultan prematuras y que el estudio presenta limitaciones relevantes.
Presentación del estudio y contexto científico
La investigación será presentada la próxima semana en la conferencia científica de la Asociación Americana del Corazón, que se celebrará en Nueva Orleans. El estudio aún no ha sido revisado por pares ni publicado en una revista científica, por lo que sus resultados deben interpretarse con cautela. A pesar de ello, la magnitud de los datos analizados atrajo la atención pública y mediática.
Los investigadores revisaron registros médicos internacionales de más de 130 mil adultos diagnosticados con insomnio. Posteriormente, dividieron a los participantes en dos grupos: personas que habían consumido suplementos de melatonina durante al menos un año y personas sin antecedentes documentados de consumo. A partir de esa clasificación, evaluaron el riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca a lo largo de un periodo de cinco años.
Resultados que llamaron la atención
Los datos mostraron que el 4.6 por ciento de quienes tomaron melatonina desarrollaron insuficiencia cardíaca, frente al 2.7 por ciento del grupo que no tenía registros de consumo. En términos relativos, el estudio sugirió un 90 por ciento más de riesgo. Además, el grupo con melatonina presentó más de tres veces mayor probabilidad de hospitalización por insuficiencia cardíaca y el doble de riesgo de mortalidad por cualquier causa.
El médico residente jefe Ekenedilichukwu Nnadi, líder del estudio, reconoció que los resultados pueden parecer alarmantes debido al uso extendido de la melatonina. No obstante, aclaró que el análisis solo identificó una asociación estadística, no una relación causal directa. En consecuencia, subrayó que algunos titulares exageraron el alcance real de los hallazgos.
Limitaciones metodológicas clave
Una de las principales limitaciones del estudio radica en que solo consideró recetas médicas documentadas. En países como Estados Unidos, la melatonina se vende sin receta, por lo que muchas personas podrían consumirla sin que quede registro en su historial clínico. Esto pudo provocar que algunos participantes clasificados como no consumidores sí utilizaran el suplemento.
Además, los investigadores no contaron con información precisa sobre la dosis de melatonina consumida ni sobre la gravedad del insomnio de cada paciente. Expertos como la doctora Phyllis Zee, de Northwestern Medicine, señalaron que ambos factores influyen de manera significativa en la salud cardiovascular, lo que limita la interpretación de los resultados.
Especialistas en sueño indicaron que el insomnio, y no la melatonina, podría ser el verdadero factor asociado al mayor riesgo cardíaco. Afecciones como la apnea del sueño no diagnosticada aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares. En ese contexto, la melatonina funcionaría como un “observador inocente” y no como la causa directa del problema.
Qué se necesita para confirmar los riesgos
Para determinar si la melatonina incrementa el riesgo de insuficiencia cardíaca, los expertos coincidieron en que se requieren ensayos clínicos controlados y aleatorizados. Estos estudios permitirían comparar directamente a personas que reciben melatonina frente a quienes reciben un placebo, bajo condiciones controladas.
Los especialistas señalaron que los resultados actuales no justifican suspender automáticamente el uso de melatonina. Sin embargo, recomendaron no automedicarse y consultar con un profesional de la salud. También insistieron en que la melatonina no constituye un tratamiento eficaz para el insomnio crónico, ya que su función principal es regular el ritmo circadiano.
Alternativas efectivas para dormir mejor
Finalmente, los expertos destacaron que estrategias como la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, mantener horarios regulares de sueño y evitar cafeína y alcohol antes de dormir ofrecen mejores resultados a largo plazo. Aunque estas medidas requieren mayor compromiso, brindan beneficios sostenidos sin los riesgos asociados al uso prolongado de suplementos.
Con información de Diario
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