La tradición árabe de compartir aromas después de una cena continúa fascinando al mundo debido a su profundo simbolismo emocional. Desde hace siglos, las familias de diversos países del Golfo presentan una bandeja con múltiples fragancias a sus invitados. Cada persona elige un aroma y lo aplica en la piel, generando una mezcla sensorial única que queda grabada en la memoria colectiva del encuentro. Según Mona Kattan, creadora de Kayali, este gesto es “mágico” porque convierte el perfume en un lenguaje común que conecta a los presentes.
Una tendencia que cruza fronteras
Con el tiempo, esta costumbre inspiró una nueva manera de entender el perfume en Occidente. En 2024 y 2025, las ventas aumentaron significativamente porque cada vez más consumidores mezclan aromas o rotan varias fragancias para expresar estados de ánimo. Desde Douglas, la multinacional europea, afirman que el comprador fiel a un solo perfume dio paso al coleccionista de fragancias, motivado especialmente por las generaciones jóvenes.
Hoy resulta habitual que las personas formen su propio “armario de perfumes”, un concepto que incluye fragancias frescas, florales, cítricas, amaderadas o gourmand. Según Marta Tamayo, fundadora de Le Secret du Marais, la variedad refleja un deseo de diferenciación personal. Además, explica que ahora “no se tiene una sola camisa o un solo vestido”, por lo que tampoco hay un solo perfume destinado a todo momento del día.
El layering: el fenómeno que conecta dos mundos
Entre los consumidores más atrevidos destaca el layering, práctica que consiste en superponer varios perfumes para crear uno completamente nuevo. Esta técnica, nacida en Medio Oriente, se volvió viral en redes sociales y cambió por completo la manera en que las tiendas asesoran a sus clientes. En Douglas afirman que ahora las personas piden recomendaciones concretas para complementar su fragancia base, sea para profundizar la vainilla, suavizar un ámbar o intensificar un cítrico.
El layering dejó de ser una tendencia emergente para convertirse en una estrategia adoptada por grandes casas de moda. En 2025, Chanel lanzó primers para sus líneas Gabrielle y Coco Mademoiselle; Dior presentó brumas capilares dentro de su colección Miss Dior, mientras Chloé ofreció perfumes sólidos para complementar Ateliers des Fleurs. Paralelamente, las brumas corporales de Sol de Janeiro dominaron las ventas entre adolescentes.
Cómo mezclar perfumes sin fallar
El perfumista James Heeley recomienda que la mezcla tenga contrastes, no similitudes. Propone combinar aromas frescos con notas orientales o amaderadas, como su fragancia Menthe Fraîche con Cardinal. Para Daniel Figuero, autor de Contraperfume, lo ideal es empezar con fragancias ligeras y complementar con notas afines. Además, sugiere aplicar siempre primero la fragancia más intensa.
Aunque el layering es popular, algunas marcas nicho prefieren evitarlo. Marta Tamayo advierte que ciertas fórmulas de autor funcionan como obras completas, comparables a piezas artísticas que no requieren intervención adicional. Incluso perfumistas de renombre como Francis Kurkdjian expresan reservas ante la mezcla indiscriminada.
Daniel Figuero propone una alternativa: utilizar fragancias distintas en partes separadas del cuerpo. La perfumista de Loewe, Nuria Cruelles, practica esta técnica aplicando un aroma en el cuello y otro diferente en las muñecas para generar contraste con el movimiento.
Seguridad y piel sensible: recomendaciones clave
La Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa) recuerda que cada perfume es evaluado individualmente bajo estrictas normas europeas. Aunque mezclar no es inseguro, pueden darse reacciones en pieles sensibles, por lo que sugiere precaución. No obstante, reafirma que la industria cosmética cuenta con bases sólidas de evidencia y estudios científicos.
La mezcla de perfumes se volvió un acto de creatividad, expresión personal y conexión sensorial. Su impacto en redes, tiendas y marcas de lujo señala que este fenómeno no solo llegó para quedarse, sino que seguirá transformando el mercado y la forma en que las personas se relacionan con su olor.
Con información de El País
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