Dormir bien es clave para el bienestar físico y mental, y la higiene del sueño puede marcar la diferencia. Según expertos del Sleep Foundation, establecer un horario fijo de sueño y adoptar una rutina calmada antes de dormir ayuda a entrenar al cuerpo para descansar mejor.
Por ejemplo, apagar dispositivos electrónicos 30 - 60 minutos antes de acostarse, subir la intensidad de estímulos gradualmente y bajar las luces contribuye a la producción natural de melatonina.
Hábitos diarios que favorecen el descanso
Además del momento de acostarse, lo que haces durante el día también importa. Evitar la cafeína y el alcohol horas antes de dormir, limitar las siestas tardías y realizar ejercicio físico de forma regular (pero no justo antes de dormir) son conductas que promueven un sueño más profundo. 
También es útil hidratarse adecuadamente y cenar ligero, ya que una digestión pesada puede afectar la calidad del sueño.
El entorno como aliado para descansar mejor
El ambiente del dormitorio tiene un impacto directo en el descanso. Las guías de la Harvard Health Publishing recomiendan mantener la habitación fresca (aproximadamente 18 °C), oscura y silenciosa, y usar cortinas opacas o sonidos blancos para reducir perturbaciones. 
Limpiar y despejar el espacio, usar una cama únicamente para dormir y evitar relojes visibles también ayudan a que el cuerpo asocie ese lugar con descanso.
Con información de Agencias
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