Un reciente estudio alemán encontró que el consumo de refrescos está vinculado con mayor riesgo de depresión mayor (MDD) y con síntomas más graves en mujeres. La investigación incluyó a 405 pacientes con MDD y a 527 personas sanas de entre 18 y 65 años.
Los datos muestran que cada aumento en la ingesta de refrescos eleva en un 8 % la probabilidad de depresión. En mujeres, el riesgo alcanzó un 17 %, mientras que en hombres no se identificaron efectos relevantes.
Microbiota intestinal y Eggerthella
Los científicos señalan que la relación podría explicarse por cambios en el microbioma intestinal, particularmente por la abundancia de la bacteria Eggerthella, la cual se ha vinculado a síntomas más graves de depresión.
Entre los resultados más destacados:
En mujeres, el exceso de refrescos redujo la diversidad del microbioma intestinal.
El efecto persistió incluso después de ajustar por IMC.
No se observaron diferencias entre pacientes con y sin tratamiento.

Opiniones de especialistas
Las investigadoras Debbie Shawcross y Victoria Kronsten, del King’s College de Londres, coincidieron en que las mujeres que consumen más refrescos presentan más probabilidades de desarrollar depresión. Sin embargo, aclararon que en hombres no se detectó impacto.
Stephen Burgess, de la Universidad de Cambridge, recordó que el estudio es observacional, por lo que no puede establecer causalidad. Asimismo, Guillaume Meric, de la Universidad de Bath, indicó que la influencia del microbioma en esta relación es baja, apenas de 4–5 %.

Implicaciones en salud pública
Aunque se requieren más investigaciones, los expertos señalaron que la depresión puede también llevar a un mayor consumo de bebidas azucaradas, lo que complica el análisis.
No obstante, los autores del estudio recomendaron avanzar en estrategias preventivas y políticas de salud pública para reducir el consumo de refrescos y proteger la salud mental de la población.
Con información de Hannah Millington Newsweek
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