La dieta cetogénica o keto se ha popularizado en los últimos años como una estrategia efectiva para perder peso. Basada en un consumo bajo de carbohidratos y alto en grasas, busca inducir un estado metabólico llamado cetosis, en el que el cuerpo utiliza la grasa como principal fuente de energía.
Sin embargo, un nuevo estudio de la Universidad de Utah alerta sobre sus riesgos a largo plazo. Aunque al inicio puede favorecer la pérdida de peso, seguirla durante demasiado tiempo podría provocar enfermedades metabólicas graves.

¿Qué descubrió el estudio sobre la dieta keto?
La investigación, realizada en ratones durante un año, mostró resultados preocupantes. Al principio, los animales que seguían la dieta keto redujeron su peso corporal. No obstante, con el paso del tiempo, desarrollaron:
Enfermedad del hígado graso.
Intolerancia a la glucosa.
Colesterol y triglicéridos peligrosamente altos.
Además, los ratones presentaron hiperlipidemia (exceso de lípidos en sangre) y sensibilidad a la insulina, problemas que afectan el metabolismo y pueden derivar en diabetes tipo 2.
Normalmente, el cuerpo obtiene energía de la glucosa proveniente de los carbohidratos. Cuando esta fuente se reduce, recurre a las reservas en el hígado y los músculos. Tras agotarse, utiliza la grasa almacenada, que el hígado transforma en cetonas.
Este proceso explica por qué la dieta cetogénica genera una rápida pérdida de peso. Sin embargo, los investigadores encontraron que la permanencia en cetosis durante largos periodos deteriora la secreción de insulina y afecta la salud metabólica.

Beneficios reconocidos de la dieta keto
Cabe aclarar que la dieta cetogénica no es completamente negativa. De hecho, se ha utilizado en el tratamiento de la epilepsia resistente a fármacos, y algunos estudios sugieren que ayuda a controlar la diabetes tipo 2 y la obesidad en ciertos pacientes.
Los alimentos permitidos en este plan incluyen:
Pescado, carne y aves.
Verduras sin almidón.
Aguacates, bayas, nueces y semillas.
Huevos y productos lácteos con alto contenido de grasa.
Chocolate con alto porcentaje de cacao.
Aceite de oliva y grasas saludables.
No obstante, la investigación de Utah señala que sus efectos positivos deben evaluarse junto con los riesgos.

Una visión crítica: pérdida de peso, pero con consecuencias
Los investigadores concluyeron que la dieta keto no puede considerarse una cura para la obesidad o la diabetes. Aunque ayuda a reducir peso en etapas iniciales, los efectos adversos a largo plazo superan sus beneficios.
“Observamos un empeoramiento de la intolerancia a la glucosa y una secreción de insulina deteriorada cuanto más tiempo habían estado los animales con dieta cetogénica”, explicaron los autores. Esto cuestiona la seguridad del plan cuando se sigue sin supervisión médica y durante periodos prolongados.
La dieta cetogénica puede ser útil en determinados contextos clínicos y bajo supervisión profesional, pero seguirla por largo tiempo podría comprometer la salud del hígado, el metabolismo y el equilibrio hormonal. Más investigaciones en humanos serán necesarias, pero este estudio refuerza la idea de que no existen dietas milagro y que el cuidado de la salud requiere un enfoque integral.
Con información de Hannah Millington / Newsweek Internacional
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