El relleno sanitario de Chiltepeque, principal centro de disposición final de residuos en la ciudad de Puebla, beneficia porque trata diariamente más de 350 toneladas de basura de la zona metropolitana.
Actualmente, enfrenta la oposición y críticas argumentando su sobresaturación, contaminación del agua por lixiviados, riesgo de deslaves y la demanda de cierre definitivo por parte de vecinos y ambientalistas.
Chiltepeque en el suroriente de la capital, funciona como el centro de disposición final para la ciudad de Puebla y otros siete municipios, manejando un alto volumen diario de basura.
La empresa de la familia Abed ha realizado gestiones para extender la vida útil del relleno por 10 años más a pesar de su saturación.
El relleno recibe los desechos de más de 3.2 millones de habitantes de la zona metropolitana.
Grupos ambientalistas denuncian que los lixiviados (líquidos de la basura) contaminan cuerpos de agua cercanos y a la laguna de Valsequillo. Denuncian que el sitio presenta deficiente compactación de basura y una altura de residuos que genera riesgo de deslaves.
Los vecinos de la junta auxiliar de Santo Tomás Chautla denuncian daños ambientales, aparición de fauna letal y olores fétidos derivados del relleno, por ello exigen su clausura y remediación del lugar, calificándolo como un "pasivo ambiental" por sus más de 30 años de operación.
Denunciaron ante la Procuraduría de Protección al Ambiente la acumulación de basura y lixiviados peligrosos que afectan el suelo y el agua.
Tras la inspección realizada por personal de la Profepa en el relleno sanitario de Chiltepeque, el secretario general del gobierno municipal, Franco Rodríguez, informó que, en caso de que la autoridad federal emita observaciones, la empresa RESA encargada de la operación del sitio, la responsable de atender y resolver cada uno de los señalamientos de ambientalistas y vecinos.
Precisó que el relleno sanitario opera con la reglamentación y normatividad correspondiente, al señalar que de no cumplir con los lineamientos establecidos las autoridades competentes ya habrían procedido a su clausura.
“Debemos decir que el relleno sanitario tiene muchos años de operación y cuenta con toda la reglamentación y la normatividad pertinente; de lo contrario, no estaría autorizada su utilización. Además, cuando existen inspecciones por parte de la Semarnat o de Profepa, si se emiten observaciones, la empresa tiene la obligación de cumplirlas, como ha ocurrido en ocasiones anteriores”, agregó el funcionario.
El martes, los habitantes de Santo Tomás Chautla y San Francisco Totimehuacan, bloquearon el desbordamiento de lixiviados en los cinco cárcamos del relleno sanitario, considerado el más grande del estado.
De acuerdo con Rodríguez Álvarez, la Profepa cuenta con un plazo de entre 5 y 15 días para emitir un dictamen derivado de la inspección. En caso de que se determinen observaciones, la empresa RESA deberá atenderlas conforme a los lineamientos establecidos por la autoridad ambiental.
El funcionario precisó que el relleno sanitario de Chiltepeque cuenta con un dictamen vigente correspondiente a 2024 y confirmó que el relleno concentra los residuos sólidos de al menos ocho municipios del estado.
Advirtió que una eventual clausura generaría una problemática mayor en el manejo de desechos en la región. Señaló que en redes sociales comenzó a circular la versión de que el bloqueo podría estar relacionado con presuntos intereses políticos; pero no señaló directamente a alguna persona o grupo.
Marciano Navarro Téllez, representante de los pobladores que solicitaron la revisión del relleno sanitario, advirtió que, en caso de recibir una resolución desfavorable de la Profepa, no descartan otras acciones y más cierres viales.
Chiltepeque es hoy el centro de un conflicto para la capital poblana y su zona metropolitana. La empresa propiedad de los herederos de don José Abed tiene enormes retos, como solventar la revisión de Profepa y la familia salvar su relación con el gobierno del estado por ser también los propietarios del CIS de Angelópolis-
De las anécdotas que se cuentan
José Abed Robanet fue un empresario que hizo buenos negocios en Puebla.
Lo mismo es propietario del hotel Aristos de Reforma y del autódromo de Amozoc, que construyó avenidas importantes como el libramiento frente al estadio Cuauhtémoc que el paso a desnivel que lleva a Angelópolis pasado por el Circuito Juan Pablo II.
Con Rafael Moreno Valle acordó la construcción del CIS que hoy ocupan diferentes dependencias del gobierno y están las oficinas del gobernador Alejandro Armenta.
Por declaraciones oficiales la actual administración pretende que la empresa que heredaron los Abed entregue el edificio y deje de cobrar el monto que se adeuda por los tres edificios.
Hay negociaciones en ese sentido y todo indica que el gobernador Armenta conseguirá su objetivo.
[email protected]
Twitter @fercrisanto
Facebook: Fernando Crisanto
*ARD
Lo de Hoy Noticias te recomienda leer: |
|---|
AA critica chantaje de transportistas |
Ignacio Mier es líder del Senado |
El retorno de Blanca Alcalá |









