La negociación y revisión del Tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, T-MEC, es fundamental para Puebla, ya que pretende asegurar la continuidad de las exportaciones, el flujo de inversión extranjera y la estabilidad en sus sectores productivos clave, como: el automotriz y manufacturero, que representan gran parte del Producto Interno Bruto estatal.
Con miras a la revisión formal del Tratado en 2026, representa una estructura compleja que actúa como el ancla de la economía mexicana, pero que también presenta retos significativos en términos de soberanía política y reglas laborales estrictas, más ahora con la política de Donald Trump.
Dado que el 85.8% de las exportaciones manufactureras de Puebla provienen de la industria automotriz, la renegociación busca fortalecer las reglas de origen y mantener el acceso preferencial al mercado estadounidense.
La actualización del tratado busca aprovechar la reconfiguración de las cadenas de suministro globales, posicionando a Puebla como un destino para empresas que buscan relocalizarse de Asia a Norteamérica, el nearshoring.
El T-MEC ofrece oportunidades para que pequeñas y medianas empresas poblanas exporten, beneficiando a sectores como el textil-vestido y agroindustrial, como el mezcal. El tratado impulsa la democracia sindical y mejores salarios, lo que se traduce en una mayor estabilidad laboral en el estado.
Expertos señalan que un buen manejo de la negociación es clave para reactivar el Producto Interno Bruto de Puebla, impulsando la ocupación laboral.
La revisión del T-MEC, prevista para este año, también genera incertidumbre.
Existe el riesgo de que una renegociación restrictiva, como la imposición de nuevos aranceles estacionales a productos agrícolas o mayores requisitos de contenido regional, pueda encarecer productos o afectar la competitividad de las exportaciones poblanas, según algunas perspectivas de riesgo para 2025-2026.
En 2024, el 65.2% de las exportaciones poblanas tuvieron como destino Estados Unidos, lo que subraya la dependencia y el alto beneficio potencial de mantener un tratado comercial sólido.
A nivel nacional, el tratado posiciona a México como el principal proveedor de Estados Unidos, atrayendo empresas que buscan acercar sus cadenas de suministro, conocido como nearshoring.
México se ha consolidado como el principal proveedor de alimentos de Estados Unidos con un valor superior a 37 mil mdd en 2021, y segundo de Canadá, aprovechando las preferencias arancelarias. El T-MEC impulsa la producción local y el empleo, especialmente en el sector automotriz y manufacturero, mediante reglas más estrictas de contenido regional.
El mecanismo de solución de disputas da certidumbre jurídica a los inversionistas, limitando acciones arbitrarias. Se fomenta la igualdad salarial y mejores condiciones de trabajo para los mexicanos, alineándose más a los estándares de Norteamérica.
Entre los retos que tiene el país, aumenta la dependencia de México hacia las políticas de Estados Unidos, limitando la diversificación comercial, por ejemplo, con China.
Estados Unidos busca imponer aranceles, especialmente en el sector automotriz, y modificar reglas de origen, lo que representa una amenaza para los exportadores mexicanos.
El requisito de que entre el 40% y 45% del contenido de un automóvil sea fabricado por trabajadores que ganen al menos 16 dólares por hora, puede ser difícil de cumplir para la industria mexicana.
El tratado permite paneles de solución de controversias que pueden resultar en sanciones o aranceles si México incumple normativas laborales, ambientales o energéticas. A pesar del tratado, no se han cerrado significativamente las brechas salariales ni de desarrollo con Canadá, perpetuando la manufactura de bajo costo.
El T-MEC funciona como un "escudo" comercial que beneficia a México con acceso preferencial, pero la negociación del mismo exige un gran esfuerzo diplomático para evitar limitaciones arancelarias y presiones proteccionistas por parte de sus socios.
El futuro económico del estado de Puebla está en juego.
De las anécdotas que se cuentan
La industria automotriz y de autopartes es el sector más beneficiado por el Tratado. En el primer semestre de 2025, Puebla registró 498.8 millones de dólares en Inversión Extranjera Directa, de los cuales 342.4 millones se vincularon directamente con la industria automotriz.
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