La Ciudad de México fue escenario de una movilización masiva y vibrante para conmemorar el Día Internacional de las Mujeres. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, informó que la jornada concluyó con saldo blanco tras la participación de más de 120 mil asistentes que inundaron las principales avenidas de la capital. La mandataria destacó que la inmensa mayoría de las mujeres tomó las calles de manera pacífica, ejerciendo su derecho a la libre expresión en un ambiente de sororidad y exigencia de justicia.
Sin embargo, al finalizar la concentración, se registró un incidente que empañó el cierre de la jornada. Brugada lamentó que un grupo, integrado mayoritariamente por hombres, vandalizara uno de los edificios del Gobierno de la Ciudad de México. A través de sus redes sociales, la jefa de Gobierno detalló que estos individuos intentaron derribar la puerta de la sede gubernamental utilizando vallas metálicas como arietes, un acto que contrastó con el espíritu de la marcha.
Un aspecto relevante de este altercado fue la reacción de las propias asistentes a la movilización. La mandataria aseguró que fueron las mismas mujeres manifestantes quienes, al notar las acciones violentas del grupo externo, intervinieron para retirarlos del lugar. Este gesto reafirmó el carácter civilista de la protesta y el rechazo de las colectivas a las provocaciones que buscaban desvirtuar el sentido de sus demandas históricas.
Una capital de derechos y libertades
Clara Brugada enfatizó que la Ciudad de México demostró, una vez más, ser una capital de derechos y libertades plenas. Reiteró que su administración tiene el compromiso de respetar y garantizar cualquier tipo de expresión ciudadana, siempre bajo un marco de seguridad para todas las personas. En su mensaje, hizo hincapié en que la voz de las mujeres es el motor que hace avanzar a la sociedad hacia un futuro más equitativo.
La jefa de Gobierno también dedicó un espacio para reconocer la labor de las mujeres policías que acompañaron el contingente a lo largo de todo el recorrido. Agradeció su profesionalismo y templanza al salvaguardar la integridad física de las asistentes en los puntos de mayor afluencia. Según la funcionaria, la presencia de estas servidoras públicas fue fundamental para mantener el orden y permitir que las consignas fueran las verdaderas protagonistas de la tarde.
Finalmente, la mandataria concluyó que cuando se garantizan los derechos de las mujeres, la justicia se fortalece para todo el país. La movilización de este 8 de marzo no solo fue una muestra de fuerza numérica, sino un recordatorio de los pendientes legislativos y sociales que aún enfrenta el Estado. La capital del país inicia así una nueva etapa de diálogo tras una de las marchas más concurridas y ordenadas de los últimos años.














