En su primer año de regreso a la Casa Blanca, Donald Trump dio un giro profundo a la política exterior de Estados Unidos, especialmente con sus socios más cercanos. México se convirtió en uno de los principales focos de presión, tanto en materia comercial como migratoria, de seguridad y cooperación regional.
Desde el 20 de enero de 2025, cuando asumió su segundo mandato presidencial, el republicano impulsó una agenda de confrontación directa con gobiernos aliados, bajo la narrativa de fortalecer la economía estadounidense y frenar amenazas externas, como el narcotráfico y la migración irregular.
Aranceles contra México y socios estratégicos
Uno de los primeros movimientos de Trump fue anunciar aranceles contra México, Canadá y China, detonando una nueva guerra comercial. La medida buscó fortalecer la industria estadounidense y presionar a sus socios para modificar prácticas económicas consideradas desventajosas para Washington.
México quedó entre los principales objetivos de esta política proteccionista, al convertirse en uno de los mayores exportadores hacia Estados Unidos en sectores clave como manufactura, agroindustria y automotriz.

Migración y narcotráfico como herramientas de presión
Trump canceló programas de asilo e intensificó las redadas migratorias y deportaciones, lo que dejó a miles de migrantes varados en la frontera entre México y Estados Unidos. Paralelamente, desplegó miles de soldados en la frontera para frenar el cruce de personas y el tráfico de drogas, principalmente fentanilo.
Ante la amenaza de aranceles, el gobierno mexicano encabezado por Claudia Sheinbaum desplegó 10 mil militares en la frontera norte en febrero de 2025 para reforzar el control migratorio y el combate al narcotráfico. Desde su regreso, Trump ha acusado reiteradamente a México de mantener una “alianza” con cárteles criminales.

Extradiciones de criminales buscados por Estados Unidos
A finales de febrero, México respondió a una de las principales exigencias de Trump con la extradición de narcotraficantes solicitados por la justicia estadounidense.
Entre octubre de 2024 y agosto de 2025 se registraron 20 extradiciones formales, además de dos operativos masivos de entrega directa de reos, conocidos como “expulsiones”, que sumaron 55 personas.
Entre los casos más relevantes destacó Rafael Caro Quintero, fundador del extinto Cártel de Guadalajara, acusado del asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena, uno de los criminales más buscados por Estados Unidos durante décadas.

Crisis del agua entre México y Estados Unidos
En marzo, Trump utilizó un nuevo frente de presión: la deuda de agua de México derivada del tratado binacional de 1944. Washington amenazó con sanciones comerciales si no se cumplían los compromisos hídricos, en medio de una sequía histórica que afectó el norte del país.
Tras negociaciones, ambos gobiernos lograron un acuerdo para liberar 249 millones de metros cúbicos de agua, volumen que fue posible gracias a las lluvias de la temporada pasada, lo que permitió evitar una escalada diplomática.

Polémica por el cambio de nombre del Golfo de México
Otro episodio de tensión surgió cuando Trump impulsó el cambio de nombre del Golfo de México a “Golfo de América”. La presidenta Claudia Sheinbaum respondió que dicha modificación sólo podría aplicarse en territorio continental estadounidense.
En mayo de 2025, Sheinbaum recordó públicamente a empresas tecnológicas, como Google, que cualquier ajuste de nomenclatura debía respetar los límites territoriales internacionales, lo que reavivó el debate sobre soberanía y diplomacia simbólica.

Gusano barrenador golpea a la ganadería mexicana
Desde mayo de 2025, Estados Unidos frenó la importación de ganado vacuno mexicano tras detectar casos del gusano barrenador, lo que obligó a México a desplegar operativos sanitarios extraordinarios para contener la plaga.
De acuerdo con datos técnicos de enero de 2026, México acumuló 13,217 casos, principalmente en Chiapas, Oaxaca y Veracruz, lo que provocó pérdidas estimadas en 1,300 millones de dólares y la retención de más de un millón de cabezas de ganado sin acceso al mercado internacional.

Distribución de petróleo mexicano a Cuba reaviva tensiones
Tras el endurecimiento de sanciones contra Venezuela y Cuba, Estados Unidos advirtió que el flujo energético hacia la isla caribeña debía detenerse. En ese contexto, México se convirtió en un proveedor relevante de petróleo para Cuba, lo que generó suspicacias en Washington.
La presidenta Claudia Sheinbaum negó que se tratara de donaciones ilegales y aseguró que los envíos forman parte de ayuda humanitaria, aunque investigaciones revelaron un aumento en los embarques, algunos realizados con buques sancionados por autoridades estadounidenses.

Con información de El Economista
*BC














