La bienvenida oficial que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ofreció a su homólogo de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, este 1 de diciembre de 2025, estuvo marcada por una serie de momentos tensos y confusiones protocolarias en Palacio Nacional.
Aunque el encuentro tenía como objetivo fortalecer la relación bilateral, la atención mediática se centró en la interacción física y la distancia marcada entre el mandatario singapurense, su esposa y la presidenta mexicana.
El primer desencuentro: La llegada por la Puerta de Honor
El primer instante de incomodidad ocurrió apenas los invitados cruzaron la Puerta de Honor. La presidenta Sheinbaum recibió a Shanmugaratnam y a su esposa, Jane Yumiko Ittogi.
Al notar que la primera dama de Singapur caminaba varios pasos atrás de los jefes de Estado, Sheinbaum se detuvo e hizo un gesto amable invitándola a caminar al mismo nivel que ellos.
A pesar del intento de integración por parte de la mandataria mexicana, al llegar al patio central, Yumiko Ittogi volvió a separarse, retomando su posición detrás de ambos líderes, lo que generó una imagen dispareja durante el recorrido inicial.
Tensión en la fotografía oficial: El gesto de Shanmugaratnam
El momento más crítico, según narrativas de la prensa nacional, sucedió durante la toma de la fotografía oficial.
Mientras se acomodaban para el retrato protocolario, Claudia Sheinbaum intentó un gesto de cercanía extendiendo su mano hacia Jane Yumiko Ittogi. Sin embargo, la reacción del presidente Tharman Shanmugaratnam sorprendió a los presentes: extendió su propio brazo, interponiéndose y aparentemente indicando que se mantuviera la distancia entre su esposa y la presidenta mexicana.
Este bloqueo físico creó un ambiente visiblemente tenso ante las cámaras, rompiendo la naturalidad diplomática que suele caracterizar estos eventos en México.
Distancia marcada rumbo a la reunión bilateral
La rigidez del protocolo impuesto por el visitante se repitió minutos después. Cuando la comitiva se dirigía hacia la escalinata principal para subir a los salones donde se llevaría a cabo la reunión bilateral, se observó nuevamente la misma dinámica.
El presidente de Singapur volvió a marcar espacio, asegurándose de que su esposa no caminara a la par de la mandataria mexicana, reiterando la separación física que mantuvo durante gran parte de la ceremonia de bienvenida.
Con información de Zeta Tijuana
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