De acuerdo con la Red de Bancos de Alimentos de México (BAMX) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), México ocupa el primer lugar en desperdicio de alimentos en América Latina y se encuentra entre los países que más comida desechan en el mundo.
Cada minuto, en territorio mexicano se desperdicia el equivalente a dos tráilers llenos de alimentos todavía aptos para el consumo humano, una cifra que contrasta con los 44 millones de personas que enfrentan hambre o inseguridad alimentaria en distintas regiones del país.

Un tercio de la producción alimentaria termina en la basura
Según datos de la BAMX, más de 30 millones de toneladas de comida en buen estado se desechan cada año en México. Esta cantidad equivale a más de un tercio de la producción alimenticia total.
México es el país que más alimentos desperdicia en América Latina.
Gran parte de estos productos podrían destinarse a comunidades vulnerables.
El impacto alcanza tanto la economía como el medio ambiente.
Mariana Jiménez, directora de la Red BAMX, señaló que el fenómeno resulta alarmante, no solo por el nivel de pobreza y hambruna que enfrenta el país, sino también por el daño ambiental que genera este tipo de prácticas.

El mexicano promedio desperdicia más de 300 kilos de comida al año
La FAO estima que cada persona en México tira en promedio más de 300 kilos de comida anualmente, cifra que supera ampliamente a la de otros países de la región.
Este desperdicio no solo representa una pérdida de alimentos, también implica un consumo excesivo de recursos como agua, energía y trabajo humano que fueron necesarios para producirlos. Además, el desecho de alimentos produce gases de efecto invernadero, lo que contribuye directamente al cambio climático.

Un problema integral con efectos sociales y ambientales
El desperdicio de comida en México impacta múltiples áreas:
Incrementa la crisis ambiental al generar más desechos.
Afecta el desarrollo integral de la niñez al limitar el acceso a una nutrición adecuada.
Golpea la economía nacional y familiar debido a pérdidas millonarias.
Repercute en la educación y en la lucha contra la desigualdad social.

Expertos aseguran que reducir estas cifras es posible si se implementan planes de alimentación responsable, sostenible y consciente, tanto desde los hogares como en el sector productivo y de distribución.
México enfrenta un reto doble: por un lado, es el país que más desperdicia comida en América Latina; por el otro, millones de personas padecen hambre e inseguridad alimentaria. La solución demanda un esfuerzo conjunto de gobierno, empresas y sociedad civil para transformar la manera en que se produce, distribuye y consume la comida.
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