La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) emitió una alerta sobre un nuevo tipo de fraude mediante transferencias electrónicas que ha afectado a usuarios de servicios financieros en México.
En tan solo una semana, la dependencia identificó 15 casos en los que delincuentes utilizaron el nombre de empresas conocidas como fachada para estafar a compradores.
Cómo operan los delincuentes
El modus operandi es relativamente sencillo, pero efectivo. Los estafadores publican anuncios en medios impresos y electrónicos, ofreciendo la venta de vehículos, obras de arte u otros artículos a precios muy atractivos.
Las publicaciones parecen legítimas y, muchas veces, despiertan el interés de los consumidores debido a los costos significativamente bajos.
Una vez que la víctima se comunica para obtener información o concretar la compra, los delincuentes solicitan realizar un SPEI (transferencia electrónica) a un número CLABE que supuestamente pertenece a la empresa.
Una vez que la víctima se comunica para obtener información o concretar la compra, los delincuentes solicitan realizar un SPEI (transferencia electrónica) a un número CLABE que supuestamente pertenece a la empresa.
El pago se realiza siguiendo las instrucciones proporcionadas por el estafador, quien asegura que el dinero se depositará correctamente y que el artículo estará disponible para recoger en un domicilio de la empresa.
Sin embargo, al acudir a la dirección indicada, las víctimas descubren que no existe tal venta y que la cuenta CLABE a la que realizaron la transferencia no corresponde a la empresa, sino a un tercero desconocido. El delincuente bloquea cualquier medio de contacto, dejando al comprador sin posibilidad de recuperar su dinero.














