Después de más de una década acompañando a las familias de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el abogado Vidulfo Rosales anunció su renuncia al Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, con lo cual también deja de representar legalmente el caso que marcó su trayectoria.
En una carta pública, Rosales aseguró que se retira de la primera línea de la lucha social “con la frente en alto y la seguridad de haber puesto un grano de arena en la pelea de nuestros pueblos”.
Su nuevo cargo en la Suprema Corte
Rosales se incorporará como colaborador del ministro Hugo Aguilar Ortiz, quien asumirá funciones en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a partir del próximo 1 de septiembre. Su llegada al máximo tribunal marca un giro en su carrera, pasando de la defensa social en Guerrero a la labor institucional en la capital del país.
Agradecimiento a los padres de los 43
En su mensaje, Vidulfo Rosales expresó gratitud hacia las madres y padres de los 43 normalistas desaparecidos, destacando su lucha por el agua, la tierra, los sistemas normativos indígenas y afromexicanos, la educación pública y la justicia.
“Nos faltan 43 y miles más”, escribió, recordando que la causa de Ayotzinapa forma parte de una lucha más amplia contra la impunidad y la desigualdad en México.

Recuerdos de una lucha marcada por la violencia
Rosales evocó momentos clave de su trayectoria, como el asesinato de estudiantes en la Autopista del Sol en Chilpancingo, la madrugada del 27 de septiembre de 2014 en Iguala, cuando desaparecieron los normalistas, y el reciente ataque contra el defensor del agua Marco Antonio Suástegui Muñoz.
También agradeció el respaldo de organizaciones sociales como la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC-PC) y el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositores a la Presa La Parota (CECOP), con quienes compartió trincheras de resistencia.

Más de una década al frente del caso Ayotzinapa
Desde 2014, Rosales fue el rostro visible de la defensa legal de los padres y madres de los estudiantes desaparecidos. Enfrentó amenazas, encabezó movilizaciones sociales y se confrontó en diversas ocasiones con autoridades e instituciones del Estado mexicano.
Con su salida de Tlachinollan, se cierra un capítulo crucial en la defensa de los 43 normalistas, aunque el abogado aseguró que desde otros espacios seguirá exigiendo el respeto a los derechos humanos y la dignidad de los pueblos indígenas y afromexicanos.
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