Puebla, Pue.- Cada 2 de febrero, el Día de la Candelaria reúne a familias mexicanas en torno a una de las tradiciones más representativas del catolicismo: vestir al Niño Dios y compartir tamales. Sin embargo, en 2026 esta celebración se desarrolla en un escenario distinto, marcado por la disminución de la práctica religiosa, el relevo generacional y el impacto directo de la inflación en la economía familiar.
En los comercios dedicados a la venta de ropa para el Niño Dios, todavía se exhiben atuendos tradicionales como el ropón blanco, el Niño Doctor, el Sagrado Corazón, el Niño de la Misericordia y el Niño de la Sagrada Familia. No obstante, los vendedores coinciden en que la afluencia de compradores es considerablemente menor en comparación con años anteriores.
Ventas de ropones caen hasta 60 por ciento
Guadalupe Martínez, comerciante con más de diez años de experiencia, explicó que las ventas han disminuido de forma constante. De acuerdo con su testimonio, en los últimos cuatro años la demanda de ropones se redujo hasta en 60 por ciento, una caída que refleja el alejamiento de muchas familias de esta práctica religiosa.
Además, los comerciantes enfrentan el incremento en los costos de producción. Actualmente, los precios de los trajes aumentaron entre 20 y 40 pesos por pieza, debido al encarecimiento de materiales y mano de obra. Los atuendos se comercializan entre 150 y 1,500 pesos, dependiendo del tamaño de la imagen y el tipo de vestimenta, generalmente con calzón, zapatos y, en algunos casos, silla.
Niño Doctor destaca por contexto sanitario
Este año, uno de los trajes más solicitados es el Niño Doctor. Según los vendedores, esta preferencia se relaciona con el contexto sanitario actual, caracterizado por casos recientes de sarampión y el incremento de enfermedades respiratorias, lo que lleva a los fieles a buscar una imagen asociada con la protección de la salud.
Martínez lamentó que la tradición pierda fuerza con el paso del tiempo. Durante décadas, el ritual del Día de la Candelaria marcó el cierre del ciclo navideño; sin embargo, las nuevas generaciones ya no lo practican con la misma frecuencia, lo que modifica el significado social de la fecha.
Tamales también resienten inflación
El impacto económico no se limita a la vestimenta religiosa. Los tamales, otro elemento central de la celebración, registraron un incremento de hasta 18 por ciento en comparación con 2025, impulsado por el aumento en los precios de insumos básicos.
Uno de los aumentos más significativos corresponde a la hoja de maíz, cuyo precio subió 33 por ciento. Un paquete de 30 tamales pasó de 268 a 315 pesos. En el caso de los tamales oaxaqueños, elaborados con hoja de plátano, el alza fue de 18.8 por ciento.
A ello se suma el encarecimiento del tomatillo, el chile y la carne de cerdo, que aumentó aproximadamente 22 pesos por kilo. De acuerdo con la ANPEC, una reunión para 10 personas puede costar hasta 1,253 pesos, lo que representa un incremento de 14 por ciento respecto a 2025.
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