Atlixco, Pue- A pocos días de celebrarse el Día de la Candelaria, la tradición vuelve a cobrar vida en el centro de Atlixco, donde artesanos originarios de Tepeaca instalaron talleres temporales para restaurar las figuras del Niño Dios que serán presentadas el próximo 2 de febrero.
Desde el 18 de enero, Isaac Méndez, acompañado por sus hijos y colaboradores, trabaja sobre la calle 5 Poniente, casi esquina con 3 Sur. Permanecerán en este punto hasta el 8 de febrero, con jornadas que superan las doce horas diarias, debido a la alta demanda de servicios de restauración.
Un oficio que exige precisión y paciencia
El proceso de restauración requiere técnica, precisión y experiencia. De acuerdo con Méndez, las solicitudes más frecuentes corresponden a figuras con pintura levantada o pequeños golpes, cuyos arreglos toman entre 30 minutos y una hora, dependiendo del tamaño y nivel de detalle.
Asimismo, muchas familias solicitan únicamente mantenimiento preventivo, como barnizado o retoques estéticos, con el objetivo de conservar en buen estado sus imágenes religiosas y prolongar su vida útil.
Daños severos y alta carga de trabajo
No obstante, también llegan piezas con fracturas en extremidades o deterioro estructural considerable, que requieren intervenciones más complejas. En estos casos, los trabajos pueden extenderse hasta medio día, lo que obliga a programar entregas posteriores.
De acuerdo con el artesano, el taller atiende diariamente entre 25 y 30 figuras, por lo que la carga laboral se mantiene constante durante la temporada previa a la Candelaria.
Experiencia heredada y advertencia a los fieles
Más allá del servicio, Méndez lanzó una advertencia: no todas las personas que ofrecen este tipo de trabajos cuentan con la preparación necesaria. Por ello, advirtió que una mala intervención puede provocar daños irreversibles en las imágenes.
Su conocimiento, explicó, proviene de una herencia familiar aprendida desde la infancia y hoy transmitida a nuevas generaciones, con el fin de preservar la técnica artesanal. Finalmente, señaló que los precios varían según el daño y tamaño de la figura, aunque buscan mantener costos accesibles, especialmente para familias de comunidades rurales donde la tradición conserva un profundo valor cultural y religioso.
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