A un cuarto de siglo de haber sido concebido como una solución regional para el manejo de residuos, el relleno sanitario intermunicipal de Atlixco entra en una nueva etapa. El proyecto, que durante años operó al límite de su capacidad, contará con una segunda celda y maquinaria especializada para la separación y reciclaje de PET, un paso que refleja la presión ambiental de una región que creció más rápido que su infraestructura.
La nueva celda, con dimensiones de 165 por 125 metros, ocupa poco más de dos hectáreas y tendrá una capacidad subterránea de 319 mil metros cúbicos. La inversión supera los 23 millones de pesos, recursos destinados no solo a ampliar la vida útil del sitio, sino a modernizar el tratamiento de residuos sólidos, especialmente los generados en mercados y tianguis.
El relleno sanitario brinda servicio potencial a municipios como Huaquechula, Tochimilco, San Juan Tianguismanalco, Santa Isabel Cholula y Tepeojuma, siempre que estas demarcaciones soliciten formalmente su incorporación. En los hechos, se trata de una infraestructura clave para una región que hoy enfrenta un desafío demográfico y ambiental muy distinto al de hace 25 años.
Cuando se planeó el proyecto, a finales del año 2000, se estimaba una población regional de 110 mil habitantes. Hoy, esa cifra ronda los 150 mil, con una generación aproximada de 110 toneladas diarias de residuos. La primera celda, diseñada para una vida útil de apenas 10 años, terminó operando hasta 2025, evidencia de la falta histórica de alternativas regionales para la disposición final de la basura.
Esa primera celda alcanzó una altura superior a los 30 metros sobre el nivel del suelo, con una profundidad adicional de 15 metros. Fue construida con geomembranas de polietileno y bentonita, materiales geosintéticos que evitan filtraciones al subsuelo. Los residuos se depositaron en capas de 30 a 40 centímetros, compactadas con arcilla o arena en espesores de 10 a 15 centímetros, un método estándar que hoy enfrenta cuestionamientos por su impacto ambiental acumulado.
El predio destinado a este servicio tiene 13 hectáreas, de las cuales 2.2 hectáreas han sido ocupadas por la infraestructura existente. Se localiza en tierras de la junta auxiliar de San Jerónimo Coyula, una comunidad que ha convivido durante décadas con los efectos directos de la operación del relleno.
La puesta en marcha de la segunda celda no solo amplía la capacidad física del sitio; también marca un intento por transitar hacia un modelo de gestión de residuos más sostenible, centrado en la separación y el reciclaje.














