Puebla, Pue- El encendido de la primera vela de la Corona de Adviento en la Basílica Catedral marcó el inicio del nuevo año litúrgico, y con él, un llamado urgente del arzobispo Víctor Sánchez Espinosa para que la “Luz del Mundo” ilumine las oscuridades que atraviesa la sociedad. Durante la primera misa, recordó que el Adviento es un tiempo de preparación interior y de conversión profunda, particularmente ante la visible pérdida de valores en la vida diaria.
El Adviento como espacio de conversión
En su mensaje inicial, el arzobispo pidió que este tiempo sea una oportunidad para renovar la fe. Explicó que la liturgia invita a mantener una actitud de vigilancia, oración y reflexión, no desde la superficialidad, sino desde el compromiso personal. Señaló que “hay que estar preparados porque el Señor vendrá”, y por ello —dijo— es imprescindible no dejarse arrastrar por la indiferencia que afecta a muchas comunidades.
Sánchez Espinosa afirmó que actualmente se vive en un mundo que “camina sin sentido”. Mencionó la violencia, las guerras, la injusticia y el deterioro de los valores como realidades que se han normalizado, lo cual, añadió, deteriora el tejido social y alimenta una preocupante “cultura de la muerte”. Lamentó que exista indiferencia ante la pérdida de la vida, en medio de delitos, crímenes y actos de violencia que lastiman a las familias.
La cultura de la muerte y la pérdida de valores
Al abordar temas sensibles, el arzobispo mencionó que esta cultura inicia —según sus palabras— cuando una madre puede “asesinar legalmente a su hijo en su propio vientre”. Aseguró que este tipo de decisiones abren paso a un contexto donde la violencia se vuelve cotidiana, lo cual impide reconstruir el respeto fundamental a la vida humana.
La celebración incluyó la participación de jóvenes de la pastoral juvenil de la zona urbana, quienes caminaron en procesión desde el templo de Santo Domingo hasta la Catedral para vivir su jubileo. También estuvieron presentes las hermanas de la Fundación Reunión Romana de la Orden de Santa Úrsula, que celebraron 125 años de servicio religioso y renovaron su compromiso espiritual.
Un llamado a la esperanza y al cambio personal
Finalmente, Sánchez Espinosa pidió a los fieles asumir el Adviento como un tiempo de esperanza y renovación interior. Exhortó a no dejarse vencer por las adversidades ni por la violencia que afecta al mundo. Solicitó que el encendido de la primera vela sea un signo de compromiso real para recuperar los valores fundamentales, de modo que la luz de Cristo se refleje en la vida cotidiana de las personas, las familias y la sociedad.
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