Las bacterias Chlamydia, Bartonella y Rickettsia pueden provocar enfermedades en animales domésticos y, en determinados casos, transmitirse a los seres humanos, advirtió la rectora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), Lilia Cedillo Ramírez.
Durante el Segundo Congreso Internacional de Microbiología Veterinaria, realizado en Ciudad Universitaria, Puebla, la especialista explicó que estos tres grupos bacterianos representan un desafío para la salud pública por su relación con las enfermedades emergentes, sus diferentes formas de transmisión y las complicaciones que pueden provocar.
En su conferencia “Infecciones emergentes en animales domésticos”, Cedillo señaló que estas infecciones pueden ocasionar alteraciones en la piel, problemas digestivos, conjuntivitis, pérdida de peso y, en algunos casos, afectaciones neurológicas o cardiacas.
La rectora recomendó mantener a perros, gatos y aves bajo vigilancia veterinaria, controlar la presencia de parásitos y conservar limpios los espacios donde conviven con las familias.
¿Qué son Chlamydia, Bartonella y Rickettsia?
Aunque suelen mencionarse como tres bacterias, Chlamydia, Bartonella y Rickettsia son géneros bacterianos que incluyen diferentes especies capaces de provocar enfermedades en animales y personas.
Algunas de estas infecciones se consideran zoonóticas porque pueden transmitirse de animales a seres humanos, ya sea por contacto directo, exposición a materiales contaminados o mediante organismos que transportan agentes infecciosos.
Estos últimos se conocen como vectores, entre los que destacan las pulgas y garrapatas.
Sin embargo, no todas las infecciones relacionadas con estas bacterias se transmiten por picaduras. La vía de contagio depende de la especie bacteriana y del animal involucrado.
Por ello, conocer sus diferencias resulta importante para identificar riesgos y aplicar medidas de prevención adecuadas.
Chlamydia: una bacteria que puede transmitirse desde aves infectadas
Una de las especies de este grupo es Chlamydia psittaci, responsable de la psitacosis, enfermedad que puede presentarse en personas que mantienen contacto con aves infectadas.
Su principal vía de transmisión consiste en inhalar partículas de polvo contaminadas con excrementos o secreciones respiratorias secas de las aves.
Loros, pericos, cacatúas y algunas aves de corral pueden portar la bacteria. Incluso animales aparentemente sanos pueden eliminar el microorganismo al ambiente.
En las personas, la psitacosis puede ocasionar fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, dolores musculares y tos seca. Aunque muchos casos evolucionan favorablemente con tratamiento, algunas infecciones llegan a provocar neumonía y requieren atención hospitalaria.
La limpieza de jaulas y recipientes debe realizarse con precaución, evitando levantar polvo procedente de residuos secos.

Bartonella: qué relación tiene con los gatos y las pulgas
La bacteria Bartonella henselae es conocida por provocar la enfermedad por arañazo de gato.
Los felinos pueden adquirirla mediante pulgas infectadas y transmitirla a las personas cuando un arañazo permite la entrada de material contaminado en una herida.
Entre los síntomas se encuentran una lesión en la zona del arañazo, fiebre leve y ganglios linfáticos inflamados, que pueden aparecer días o semanas después del contacto.
La mayoría de los casos presentan una evolución favorable, pero algunas personas, particularmente aquellas con defensas debilitadas, pueden desarrollar complicaciones que afectan los ojos, el sistema nervioso u otros órganos.
Esto no significa que convivir con un gato represente por sí mismo un peligro. El control de pulgas, la limpieza de heridas y las revisiones veterinarias ayudan a reducir los riesgos.
Rickettsia: el peligro de algunas infecciones transmitidas por garrapatas
Dentro del género Rickettsia existen bacterias que pueden causar enfermedades transmitidas mediante la picadura de garrapatas infectadas.
Una de ellas es Rickettsia rickettsii, responsable de la fiebre manchada, infección que puede ocasionar complicaciones graves si no recibe tratamiento oportuno.
Sus manifestaciones pueden incluir fiebre, dolor intenso de cabeza, malestar general, dolores musculares y manchas en la piel, aunque estas últimas no siempre aparecen al comienzo de la enfermedad.
Algunas rickettsiosis pueden afectar distintos órganos y convertirse en emergencias médicas.
Las garrapatas pueden encontrarse en espacios donde conviven animales domésticos, por lo que revisar periódicamente a los perros y mantener un control antiparasitario adecuado forma parte de las medidas preventivas.
Si una persona presenta fiebre después de una posible exposición a garrapatas, debe buscar atención médica sin esperar a que aparezcan manchas o erupciones.
¿Qué síntomas deben alertar a las familias?
Durante su conferencia, Lilia Cedillo mencionó que las infecciones bacterianas emergentes pueden presentar moretones, manchas cutáneas, conjuntivitis, alteraciones digestivas, pérdida de peso y problemas neurológicos o cardiacos.
Sin embargo, estos signos no corresponden necesariamente a las tres bacterias ni aparecen en todas las personas infectadas.
Los síntomas dependen del microorganismo, la vía de transmisión y el estado de salud del paciente.
Por ejemplo, una infección por Chlamydia psittaci puede comenzar con molestias respiratorias, mientras que la enfermedad por arañazo de gato suele provocar inflamación de ganglios.
En determinadas rickettsiosis, la fiebre y el dolor de cabeza pueden ser las primeras señales, incluso antes de que aparezcan lesiones visibles en la piel.
Ante síntomas persistentes después del contacto con animales, arañazos o exposición a parásitos, es importante informar al médico sobre esos antecedentes.
¿Se pueden tratar estas infecciones con antibióticos?
La rectora de la BUAP destacó que las bacterias mencionadas pueden responder al tratamiento con antibióticos, siempre que exista un diagnóstico adecuado.
No obstante, cada infección requiere una valoración diferente.
La psitacosis suele tratarse con antibióticos prescritos por personal médico. En la enfermedad por arañazo de gato, algunos cuadros leves pueden resolverse sin ellos, mientras que otros necesitan tratamiento especializado.
En el caso de las rickettsiosis graves, iniciar el tratamiento oportunamente puede evitar complicaciones y salvar vidas.
Por esta razón, no se recomienda automedicarse ni administrar antibióticos a las mascotas sin indicación veterinaria.
¿Cómo proteger a perros, gatos y aves de estas enfermedades?
Lilia Cedillo recomendó que las familias lleven a sus mascotas a revisiones veterinarias periódicas, mantengan limpios sus espacios y eviten la exposición a parásitos.
También destacó la importancia de la desparasitación, la vacunación correspondiente a cada especie y las medidas generales de higiene.
En perros y gatos, una de las principales acciones es aplicar tratamientos preventivos contra pulgas y garrapatas, seleccionados por el veterinario según la especie, edad y condiciones de salud del animal.
En el caso de las aves, es recomendable limpiar regularmente las jaulas y humedecer las superficies antes de retirar residuos, para evitar la dispersión de polvo contaminado.
Además, conviene lavarse las manos después de manipular animales, limpiar con agua y jabón los arañazos y vigilar cualquier cambio en el comportamiento o estado físico de las mascotas.
Las vacunas habituales contribuyen a prevenir diversas enfermedades, pero no sustituyen las medidas específicas contra estas infecciones bacterianas.
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