Puebla, Pue- La falta de financiamiento, las barreras sanitarias y las nuevas exigencias ambientales están reduciendo la capacidad de pequeños productores para incorporarse a cadenas de exportación, advirtieron especialistas y empresarios durante el Panel de Agronegocios de Exportación organizado por el CROCE, Comce-Sur y la UPAEP.
Los participantes señalaron que los problemas comienzan desde la producción y continúan en la logística y comercialización internacional, por lo que la competitividad no depende únicamente de colocar mercancías fuera del país, sino de mejorar condiciones desde la parcela.
Anaid Castro Moreno, coordinadora de la mesa de agronegocios del CROCE, planteó que los pequeños productores deben ocupar un lugar central en las estrategias de comercio exterior, particularmente en entidades como Puebla, donde mantienen una participación importante en la actividad agrícola, pero reciben una proporción reducida del valor generado por la cadena.
El financiamiento sigue siendo uno de los principales obstáculos
Entre las dificultades señaladas durante el panel se encuentran el acceso limitado al financiamiento y los seguros agrícolas, además de la inseguridad y las extorsiones en corredores logísticos.
En este contexto existen mecanismos públicos como Cosechando Soberanía, que ofrece créditos con una tasa preferencial de 8.5 por ciento anual y apoyos para seguros agropecuarios, coberturas de precios y tipo de cambio.
Puebla figura entre los estados con mayor concentración de productores interesados en este esquema. Sin embargo, la existencia de estos instrumentos no elimina las dificultades señaladas por los participantes para acceder al crédito y proteger la producción frente a riesgos.
También requiere precisión el peso del pequeño productor en el sur del país. El dato de 83 por ciento corresponde a beneficiarios de pequeña escala dentro del padrón de Producción para el Bienestar, mientras que seis de cada 10 participantes de ese programa se ubicaban en el sur-sureste. Por ello, no debe trasladarse ese porcentaje a todo el universo de agricultores de la región.
Sanidad puede definir el acceso a un mercado
Las exigencias sanitarias representan otro de los filtros para exportar productos agroalimentarios.
Para comercializar vegetales en otros países, los productores deben cumplir los requisitos fitosanitarios establecidos por el mercado de destino y obtener el Certificado Fitosanitario Internacional correspondiente.
El incumplimiento puede provocar retenciones, rechazos o incluso la destrucción del producto, por lo que la sanidad y la inocuidad forman parte de las condiciones necesarias para sostener una estrategia exportadora.
Castro Moreno sostuvo que los agronegocios deben superar una visión limitada a producir más y considerar también productividad, valor agregado, trazabilidad, acceso a mercados y rentabilidad.
Las reglas ambientales añaden nuevas exigencias
La trazabilidad ambiental también comienza a adquirir mayor peso en el comercio internacional.
Un ejemplo es el Reglamento de la Unión Europea sobre productos libres de deforestación, que establece nuevas obligaciones para mercancías como café, cacao, soya y ganado, cuyos exportadores deberán demostrar que no provienen de áreas recientemente deforestadas y que fueron producidas conforme a la legislación aplicable.
Las nuevas disposiciones comenzarán a aplicarse el 30 de diciembre de 2026 para operadores grandes y medianos y el 30 de junio de 2027 para micro y pequeños operadores.
Para los participantes del panel, estas condiciones obligan a fortalecer la coordinación entre productores, empresas, autoridades y universidades. El CROCE busca convertir los problemas detectados en una agenda conjunta que permita elevar la competitividad y mejorar la participación de los pequeños productores dentro de la cadena agroalimentaria.
*ARD