Miles de mujeres pueden enfrentar hasta diez años después una secuela incapacitante y poco atendida por el sistema de salud: el linfedema, una enfermedad que provoca una inflamación severa en las extremidades y que incluso puede impedirles trabajar. Ante este panorama, la diputada local Nayeli Salvatori Bojalil urgió a visibilizar el padecimiento e impulsar políticas públicas para garantizar su atención.
La legisladora señaló que, aunque muchas pacientes reciben el alta tras concluir su tratamiento contra el cáncer de mama, esto no significa que hayan terminado los riesgos para su salud, ya que el linfedema puede manifestarse uno, cinco o incluso diez años después debido a las afectaciones en el sistema linfático.
Explicó que esta condición puede generar una inflamación progresiva de las extremidades, al grado de impedir que las personas trabajen o realicen sus actividades cotidianas.
"Cuando tienes cáncer de mama, automáticamente existe una condición que puede aparecer llamada linfedema. Este padecimiento puede presentarse al año, a los cinco o incluso hasta diez años después del tratamiento. La inflamación puede llegar a ser tan severa que incapacita a las personas para trabajar y llevar una vida normal", afirmó.
Salvatori Bojalil consideró que la atención a las pacientes con cáncer de mama no debe concluir cuando finaliza el tratamiento oncológico, sino que debe existir un seguimiento integral que permita detectar y atender oportunamente las secuelas para evitar un deterioro en su calidad de vida.
Añadió que fortalecer esta atención también representaría un beneficio para el sistema público de salud, al prevenir complicaciones que implican tratamientos más costosos y una mayor demanda de servicios médicos.
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