Puebla, Pue. Menos empleos, menor producción y una industria automotriz que vuelve a encender las alertas. Así inició el segundo trimestre del año para la manufactura poblana, que enfrenta un proceso de ajuste, aunque ramas como la alimentaria muestran que aún existen sectores con capacidad para sostener el crecimiento.
La Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del Inegi revela que uno de los principales motores de la economía de Puebla atraviesa una etapa de desaceleración, caracterizada por la reducción del empleo y de la actividad productiva.
Al mismo tiempo, los datos evidencian la elevada dependencia del estado hacia la industria automotriz, un factor que incrementa su vulnerabilidad ante los cambios del mercado internacional.
Durante abril de 2026, el personal ocupado en los subsectores manufactureros con representatividad estadística en Puebla disminuyó 3.1 por ciento respecto al mismo mes del año anterior, una caída superior al promedio nacional. Asimismo, las horas trabajadas retrocedieron 2.5 por ciento, confirmando una menor actividad en el sector.
A pesar de este escenario, las remuneraciones nominales continuaron creciendo, lo que refleja que las empresas han procurado mantener mejores condiciones salariales para sus trabajadores, aun en un contexto de menor dinamismo económico.
La industria automotriz se debilita
El informe también confirma que la mayor debilidad estructural de la manufactura poblana sigue siendo su alta concentración en la industria automotriz. Actualmente, el 44.3 por ciento del empleo manufacturero del estado se concentra en la fabricación de equipo de transporte, una proporción significativamente mayor a la del resto de los subsectores industriales.
Si bien la industria automotriz registró una pérdida de empleo menor a la observada a nivel nacional —4.0 por ciento frente a 5.9 por ciento—, el valor de su producción cayó 9.9 por ciento, reflejando un ajuste importante en su actividad.
No obstante, el desempeño no fue homogéneo. La industria alimentaria destacó como el subsector con mejores resultados, al reportar un incremento de 5.8 por ciento en la producción, un crecimiento de 7.1 por ciento en las ventas y un aumento de 7.7 por ciento en las remuneraciones. Además, la reducción del empleo fue moderada, con apenas 1.1 por ciento.
En contraste, las industrias de maquinaria y equipo, productos textiles, papel e industrias metálicas básicas registraron las caídas más pronunciadas tanto en producción como en empleo, lo que refleja una desaceleración más severa.
Otro dato relevante es que, mientras el valor de la producción manufacturera disminuyó 7.7 por ciento, el valor de las ventas se mantuvo prácticamente estable, con un ligero crecimiento de 0.4 por ciento. Este comportamiento sugiere que las empresas han ajustado sus niveles de producción o recurrido a inventarios para responder a un entorno económico más moderado sin perder de manera significativa su mercado.
Especialistas consideran que estos resultados muestran una etapa de reconfiguración de la manufactura poblana más que una crisis generalizada. Sin embargo, advierten que la elevada dependencia de la industria automotriz obliga a impulsar la diversificación del sector, fortalecer otras cadenas productivas y promover industrias con mayor contenido tecnológico para reducir la vulnerabilidad de la economía estatal frente a los ciclos internacionales.









