Puebla, Pue. La Puerta del Perdón de la Catedral de Puebla será intervenida con un retablo de “Flor de Cucharilla” durante la XXXIV Procesión de Viernes Santo, como parte de una tradición artesanal de origen serrano que se mantiene vigente en las celebraciones de Semana Santa en la entidad.
Monumental adorno
Durante el viernes de Dolores y los días santos, los altares poblanos se caracterizan por la presencia de figuras y coronas trenzadas con “Flor de Cucharilla”.
Pese a su denominación, este material no es una flor, sino las pencas del maguey conocido científicamente como Dasylirion Acrotriche, recolectado en zonas serranas por artesanos especializados.
El retablo que se instala en la Puerta del Perdón es considerado una obra de arte efímero. Con cucharilla y otros elementos vegetales, los artesanos elaboran figuras como cruces, coronas y ornamentos que enmarcan la imagen del Cristo de la Expiración durante la procesión.
La Procesión de Viernes Santo en Puebla es una de las más representativas del país, al congregar a miles de fieles y visitantes, además de consolidarse como un referente de identidad cultural y religiosa en la entidad.
El uso de elementos naturales en la decoración de espacios sagrados tiene antecedentes prehispánicos. En la época mesoamericana, los llamados Tlaxochime se encargaban de adornar templos y palacios con flores, práctica que se integró a las celebraciones religiosas tras la llegada de los frailes durante la evangelización.
Tradición que vive
Actualmente, esta tradición se mantiene vigente gracias al trabajo de los “arqueros”, quienes elaboran retablos y arcos en la Sierra Norte.
Su labor inicia con la recolección de La Cucharilla, proceso que puede extenderse por varios días y que forma parte de las dinámicas comunitarias.
Las estructuras de estos retablos se construyen con materiales como troncos de liquidámbar o pino, así como bambú, bejuco y otros elementos naturales. Posteriormente, se decoran con flores, frutos y semillas.
Estas piezas forman parte esencial de las festividades religiosas en Puebla, particularmente durante Semana Santa, y destacan por su carácter efímero y su valor cultural, al preservar técnicas tradicionales que continúan vigentes en distintas comunidades del estado.














