Puebla, Pue. El arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, presidió la Misa Crismal, durante la cual se bendijeron los Santos Óleos, se consagró el Santo Crisma y se realizaron nombramientos y actos canónicos para el clero.
Durante la celebración, los Óleos fueron preparados para su distribución en las parroquias, donde serán utilizados a lo largo del año en diversos ritos litúrgicos.
Promesas sacerdotales
Asimismo, el prelado recibió la renovación de las promesas sacerdotales por parte del clero poblano, en un acto que reafirma su compromiso con la Iglesia.
La Arquidiócesis de Puebla cuenta con:
443 sacerdotes diocesanos
Más de 200 religiosos
Todos ellos atienden 309 parroquias, 53 rectorías y diversas obras pastorales.
Ordenación sacerdotal
En el marco de esta celebración, fueron designados como nuevos canónigos:
• Pbro. Héctor Ramiro Cruz
• Pbro. Gregorio Nava Flores
Los canónigos integran el Cabildo catedralicio, órgano encargado de las celebraciones litúrgicas más solemnes en la Catedral de Puebla.
Entre sus funciones se encuentra la participación en el rezo del oficio divino y en las misas conventuales.
Al término de la ceremonia, el arzobispo entregó decretos de incardinación a cinco sacerdotes:
• Pbro. Pablo Francisco Castellano Cañizales (Venezuela)
• Pbro. José Guadalupe Bélez Hurtado (México)
• Pbro. Cristian José Pérez (Venezuela)
• Pbro. Adrián Danilo Cuello (Argentina)
• Pbro. Anthony José Boscan Aguilar (Venezuela)
Tipos de Óleos
Durante la Misa Crismal se bendicen tres tipos de óleos:
• Óleo de los Catecúmenos: se utiliza para ungir a quienes se preparan para el bautismo, como signo de fortaleza espiritual ante las tentaciones.
• Óleo de los Enfermos: destinado a personas con enfermedades graves, en intervenciones quirúrgicas o en peligro de muerte; otorga consuelo y fortaleza espiritual.
• Santo Crisma: empleado en sacramentos que implican consagración, como el bautismo, la confirmación y la ordenación sacerdotal y episcopal, además de la dedicación de templos y altares.
En tanto, a la Incardinación es el acto jurídico mediante el cual un sacerdote queda adscrito formalmente a una diócesis y bajo la autoridad de su obispo, definiendo así el ámbito estable de su ministerio.
Este proceso garantiza que todo presbítero pertenezca a una jurisdicción eclesiástica, evitando la existencia de clérigos sin adscripción y permitiendo, en casos necesarios, su traslado de una diócesis a otra por razones pastorales.














