Puebla, Pue.– El Día de la Candelaria, celebrado cada 2 de febrero, es una de las festividades religiosas con mayor arraigo histórico y cultural en México, al marcar el cierre del ciclo de celebraciones que inicia en diciembre y mantener un profundo significado espiritual y comunitario en distintas regiones del país.
De acuerdo con María de los Ángeles Díaz Rodríguez, coordinadora del Programa Universitario Ignaciano de la IBERO Puebla, esta festividad, también conocida como la Presentación del Señor, la Purificación de María o la Fiesta de la Luz, fue instituida en el año 594 y llegó al continente americano a través de las islas Canarias durante el proceso de evangelización.
Devoción mariana se expande por Latinoamérica
La académica explicó que la devoción a la Virgen de la Candelaria surgió en Tenerife, España, tras una aparición presenciada por dos pastores. A partir de este acontecimiento, la advocación mariana se extendió por diversas regiones de América Latina, donde adquirió características propias según el contexto cultural de cada comunidad.
En el caso de México, la celebración del 2 de febrero se vinculó con el calendario prehispánico, que marcaba el nacimiento del sol y el inicio del ciclo agrícola. Con la llegada del cristianismo, la ofrenda de maíz a las deidades fue resignificada y dio origen a la tradición de compartir tamales, una práctica que permanece vigente.
Significado espiritual de la luz
Finalmente, Díaz Rodríguez señaló que el encendido de velas representa la fe, la esperanza y la presencia de Cristo en la vida de las personas, lo que otorga a esta festividad un significado espiritual profundo que trasciende el ámbito religioso y refuerza la identidad cultural comunitaria.
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