Puebla, Pue- El año está por concluir, por lo que inicia un momento ideal para manifestar propósitos, crear nuevos proyectos y encausar intenciones para el ciclo que viene. En México, rituales como comer uvas durante las campanadas o salir con maletas para atraer viajes son cada vez más frecuentes. Según Zaira Rosas Lara, coordinadora de Medios Universitarios de la Ibero Puebla, estas prácticas tienen un valor más profundo del que suele pensarse.
Rituales como herramientas para ordenar pensamientos
La especialista explicó que, más allá de las tradiciones, los rituales de cierre e inicio de año ayudan a ordenar ideas, definir metas y abrir paso a nuevos ciclos. Por ello, recomendó reflexionar sobre la razón por la que estas prácticas funcionan y cómo pueden realizarse de manera efectiva. Además, subrayó que esta temporada marca el cierre de procesos y el comienzo de nuevas etapas, motivo por el cual escribir propósitos o nombrar aquello que se desea dejar atrás facilita visualizar objetivos reales y alcanzables.
Rosas Lara destacó que agradecer, reconocer lo vivido y construir nuevas metas fortalece la claridad emocional. Sin embargo, advirtió que los propósitos se vuelven complicados cuando se plantean de manera vaga. Al contrario, cuando se formulan de forma concreta y con un límite temporal, resultan más fáciles de cumplir. El ejemplo más común es transformar “hacer ejercicio” en “ejercitarme dos o tres veces por semana”, una meta que permite medir avances y mantener la motivación.
Planificación amable y realista
La académica señaló que definir tiempos y formas influye directamente en el cumplimiento de las metas. También recordó que estos procesos deben vivirse con amabilidad, ya que es normal no alcanzar el 100 por ciento de los objetivos planteados. Reconocer los avances, incluso si son pequeños, ayuda a sostener una perspectiva positiva y mantener el compromiso durante el año.
Finalmente, invitó a valorar los logros del año que termina. Esta práctica enfoca la mente en lo positivo y fortalece la disposición para avanzar, sobre todo durante momentos de incertidumbre. Afirmó que reconocer el propio recorrido permite recordar que siempre existen motivos para continuar y que los propósitos funcionan como guías para transitar con intención hacia el año venidero.
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