Puebla, Pue. El obispo auxiliar de Puebla, Francisco Javier Martínez Castillo, llamó a reflexionar sobre la violencia que atraviesa México, al señalar que este fenómeno afecta de manera indiscriminada tanto a quienes buscan a sus familiares desaparecidos como a integrantes de las fuerzas armadas que cumplen con su deber en diversas comunidades.
Durante la misa dominical celebrada en la Catedral de Puebla, dedicó un momento especial a las víctimas de la violencia registrada en distintas regiones del país.
En su homilía, elevó una oración por Roberto Hernández, padre buscador asesinado recientemente en el Estado de México y por José Ramón, un militar poblano que perdió la vida en Sinaloa en cumplimiento de sus funciones.
Martínez Castillo resaltó que ambos casos son reflejo de la compleja situación de inseguridad que se vive en México y que enluta a familias de distintos sectores de la sociedad.
Señaló que mientras los colectivos de búsqueda enfrentan amenazas y riesgos en campo abierto, los elementos de las fuerzas armadas también ponen en riesgo su vida en operativos contra la delincuencia organizada.
El obispo auxiliar pidió por las miles de familias que enfrentan la ausencia de un ser querido y reconoció la labor de las madres y padres buscadores, quienes —aun sin respaldo suficiente— continúan recorriendo fosas, cerros y caminos en la esperanza de encontrar restos o alguna pista de sus hijos.
Subrayó que, pese a la incertidumbre y el peligro, mantienen viva la lucha por la verdad y la justicia.
En su mensaje incluyó también a los periodistas que, dijo, siguen siendo objeto de amenazas y persecuciones por ejercer su labor informativa.
Recordó que la libertad de expresión es un derecho fundamental para la democracia, por lo que pidió fortaleza y protección para quienes arriesgan su vida al dar voz a las víctimas y documentar los hechos de violencia.
La misa dominical se convirtió así en un llamado a la sociedad a no normalizar la violencia ni acostumbrarse al dolor que ésta provoca. Martínez Castillo advirtió que la inseguridad afecta por igual a ciudadanos, fuerzas armadas, familias buscadoras y comunicadores, lo que exige una respuesta integral que priorice la paz y el tejido social.
De acuerdo con cifras oficiales, en México se registran diariamente decenas de homicidios dolosos y desapariciones, lo que coloca al país en una de las etapas más críticas en materia de seguridad de los últimos años. Ante este panorama, el obispo reiteró que es urgente trabajar en unidad para reconstruir la confianza social y fomentar una cultura de paz.
“Debemos orar, pero también actuar como sociedad, para que ninguna vida más se pierda en medio de la violencia”, concluyó.














