Las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) de Sudán celebraron una presunta masacre en El Fasher, difundiendo videos en los que combatientes ríen mientras pasan a gran velocidad junto a una fila de cadáveres. Para funcionarios humanitarios, el ataque podría haber dejado más de 2 mil personas asesinadas, convirtiéndose en uno de los episodios más atroces del conflicto sudanés.
La Corte Penal Internacional (CPI) confirmó que investiga si los paramilitares cometieron crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, mientras organizaciones internacionales refuerzan los llamados a detener la violencia.

El Fasher: el último bastión militar convertido en escenario de atrocidades
El Fasher, el último punto de resistencia del ejército sudanés en Darfur, cayó en octubre tras un asedio de casi dos años. Las FAR reforzaron su dominio de la zona con una berma de arena que bloqueó rutas de acceso y aisló a la población civil.
Imágenes satelitales revelaron:
La construcción de un cerco completo alrededor de la ciudad.
Barricadas que bloquearon pueblos vecinos.
Señales de incendios, destrucción y desplazamientos masivos.
Mientras tanto, las FAR avanzaron calle por calle hacia el interior de la ciudad, dejando a su paso una secuencia de ataques mortales.
Ataques mortales previos a la caída de la ciudad
La violencia se intensificó semanas antes de la toma final:
19 de septiembre: un ataque de las FAR contra una mezquita dejó 78 muertos.
Octubre: drones y artillería mataron a 53 personas en un campamento de desplazados.
Los bloqueos también incluyeron la supuesta detención y tortura de civiles acusados de introducir alimentos y suministros, según videos verificados por BBC Verify.

Masacres y ejecuciones documentadas en video
Tras la retirada del ejército el 26 de octubre, las FAR tomaron la base de la 6ª División de Infantería. Ese mismo día aparecieron videos que muestran:
Soldados riendo dentro del cuartel abandonado.
Imágenes de ejecuciones de hombres desarmados.
Masacres dentro de instalaciones universitarias.
Uno de los registros más impactantes muestra a un anciano ejecutado de un disparo en un edificio lleno de cadáveres. Otros clips evidencian ejecuciones masivas en zanjas cerca de la berma de arena.
El Laboratorio de Investigación Humanitaria de Yale corroboró con imágenes satelitales la presencia de:
Agrupaciones coincidentes con cuerpos humanos.
Decoloración compatible con manchas de sangre.

Abu Lulu: el comandante identificado en videos de ejecuciones
BBC Verify identificó a un comandante FAR conocido como Abu Lulu, filmado ejecutando a prisioneros desarmados. En un clip, un cautivo le suplicó por su vida; él respondió: “Nunca tendré piedad. Nuestro trabajo es solo matar”.
Videos lo muestran disparando ráfagas que mataron a un hombre herido y, en otra escena, ejecutando a nueve cautivos alineados. Los cuerpos fueron abandonados en el lugar.
Fosas comunes y presunta eliminación de evidencia
Analistas de Yale detectaron la retirada de objetos “compatibles con cuerpos” en zonas del norte de la ciudad y la presencia de fosas comunes cerca del hospital infantil de El Fasher.
El 30 de octubre, BBC Verify identificó objetos de entre 1.6 y 2 metros en el patio del hospital, compatibles con cuerpos envueltos en mortajas.

Las FAR buscan limpiar su imagen tras las masacres
Tras la indignación internacional, el líder de las FAR, Mohamed Dagalo (Hemedti), reconoció “violaciones” y aseguró que algunos responsables fueron arrestados, entre ellos Abu Lulu.
Un video oficial de las FAR muestra la supuesta detención del comandante, en una escena cuidadosamente escenificada.
Paralelamente, las cuentas de la milicia publicaron imágenes de combatientes entregando ayuda o tratando a prisioneros “con humanidad”. Analistas concluyen que estas publicaciones buscan modificar la narrativa global.
Reacciones internacionales: condena y llamados urgentes al diálogo
Más de 26 países, entre ellos España y Reino Unido, junto con la Comisión Europea, condenaron las atrocidades cometidas en Sudán y urgieron a todas las partes a entablar negociaciones.
La declaración conjunta exigió el respeto del Derecho Internacional Humanitario y el acceso sin restricciones a la ayuda humanitaria.
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