China y Estados Unidos acordaron extender la tregua arancelaria tras una tercera ronda de negociaciones celebrada en Estocolmo. Aunque aún falta el visto bueno de Donald Trump, se espera que la Casa Blanca confirme este miércoles la continuidad de las conversaciones. En paralelo, México se perfila como un actor clave en las tensiones comerciales, con reservas estratégicas como tierras raras y antimonio, elementos cruciales para la economía estadounidense.
China responde con firmeza en la mesa de negociaciones
Durante el encuentro en Suecia, los negociadores chinos, liderados por Li Chenggang, rechazaron ceder ante la presión de Washington. A diferencia de los europeos, la delegación asiática mostró una postura firme y advirtió sobre las consecuencias económicas que acarrearía una escalada arancelaria unilateral.
El secretario de Comercio de EU, Scott Bessent, reconoció públicamente que la estrategia de presión no surtió efecto. De hecho, admitió que China dejó claro que responderá "golpe por golpe" si Washington insiste en imponer condiciones por la fuerza.
“Necesitamos reducir el riesgo en ciertas industrias estratégicas”, advirtió Bessent, en alusión al control chino sobre el 85% de las reservas mundiales de tierras raras, esenciales para la fabricación de semiconductores, baterías eléctricas, misiles y chips de última generación.
El talón de Aquiles de Estados Unidos
China también domina el mercado de ingredientes farmacéuticos activos, siendo proveedor principal de antibióticos como la penicilina, analgésicos como el ibuprofeno y opioides como el fentanilo. Estos elementos, vitales para la industria médica de EU, fueron recordados en las negociaciones como cartas de presión.
Con estos factores en juego, el tono de los negociadores estadounidenses cambió de uno confrontativo a otro conciliador. Tanto Bessent como Jamieson Greer, representante comercial, informaron que buscarán el aval de Trump para extender 90 días la tregua arancelaria, cuya expiración estaba prevista para el 12 de agosto.
Trump abre la puerta a una reunión con Xi
De regreso a Washington a bordo del Air Force One, el presidente Trump dejó entrever una apertura al diálogo directo con su homólogo chino:
“Espero con interés la reunión [con Xi Jinping], diría que puede producirse antes de fin de año. Sería una manera de cerrar un círculo”, declaró.
La nueva tregua, de aprobarse, se sumaría a la acordada en Londres en mayo, cuando ambas potencias redujeron sustancialmente sus aranceles: de 125% a 10% para productos estadounidenses y de 145% a 30% para productos chinos.

México entra al tablero comercial con armas propias
Mientras EU se concentra en su pulso con Pekín, otro frente se avecina: México, que enfrenta una amenaza de aranceles del 30% si no se logra un acuerdo con Washington antes del viernes. Sin embargo, el país latinoamericano tiene cartas poderosas para negociar.
Entre ellas, destaca la mano de obra mexicana, vital en sectores como:
Agricultura (California, Florida, Texas)
Construcción y comercio
Cuidado de adultos mayores en residencias especializadas
Además, México posee recursos estratégicos que podrían alterar la balanza:
Tierras raras y antimonio: los minerales del futuro
Según el Servicio Geológico Mexicano, el país cuenta con más de 1.7 millones de toneladas métricas de tierras raras. A esto se suma su posición como tercer productor mundial de antimonio, con reservas estimadas en 18,000 toneladas.
Este metal es clave para:
Baterías de automóviles
Aislantes electrónicos
Proyectiles de alta precisión
Aunque la producción mexicana aún es modesta frente a la china, la proximidad geográfica y la capacidad de garantizar suministro estable ofrecen a México una posición de fuerza si EU corta lazos comerciales con China.
Litio: otra ventaja estratégica
México también ostenta 243.8 millones de toneladas de litio, frente a las 1.6 millones de EU. Este mineral es esencial para las baterías electrónicas y refuerza el poder de negociación del país ante cualquier medida punitiva por parte de Trump.
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