Un nuevo episodio de violencia armada en Estados Unidos sacudió este jueves 17 de abril al campus de la Universidad Estatal de Florida (FSU), ubicado en Tallahassee, donde un tiroteo dejó cinco personas muertas y cuatro heridas, según confirmaron las autoridades.
El presunto atacante fue identificado como Phoenix Ikner, un estudiante de 20 años que fue herido por la policía tras enfrentarse a los oficiales y permanece hospitalizado. De acuerdo con la información oficial, las dos víctimas mortales no eran estudiantes de la universidad, aunque sus identidades aún no han sido reveladas.
Las escenas de pánico comenzaron pasadas las 12 del mediodía, hora local, cuando la universidad activó su alerta de tirador activo, enviando mensajes de texto y alertas en tiempo real a estudiantes, profesores y personal administrativo, instándolos a refugiarse y cerrar puertas.
El atacante usó el arma de servicio de su madre, exagente de policía
El jefe de policía de Tallahassee, Lawrence Revell, confirmó que Ikner utilizó un arma de fuego que pertenecía a su madre, una expolicía con más de 18 años de servicio en el Departamento de Policía del Condado de Leon. Según los investigadores, el joven accedió a la pistola de servicio que su madre había utilizado durante su carrera, y con ella abrió fuego frente a la sede de la asociación de alumnos.
El agresor, que también formó parte del consejo asesor juvenil del mismo departamento policial durante varios años, fue baleado por agentes tras negarse a deponer el arma. Las autoridades no han revelado aún un motivo claro para el tiroteo, pero se descarta la participación de más personas.
“No nos sorprende que tuviera acceso a armas, dado su entorno familiar y su participación en programas policiales juveniles”, expresó el sheriff Walt McNeil.
Testigos relatan el caos: “Fue cuestión de supervivencia”
Los estudiantes vivieron momentos de terror absoluto. Algunos fueron evacuados con las manos en alto, mientras otros buscaron refugio en cualquier lugar disponible, como boliches, baños o elevadores de carga.
Aidan Stickney, estudiante de administración, relató que vio a un hombre descender de un coche con una escopeta, la cual se atascó. El atacante volvió al vehículo, sacó una pistola y le disparó a una mujer. Stickney escapó corriendo, advirtiendo a otros y llamando al 911.
Por su parte, Ryan Cedergren, estudiante de comunicación, contó que se ocultó junto a 30 personas más en un boliche tras ver a estudiantes huir desde un bar cercano. “En ese momento, era cuestión de supervivencia”, comentó.
En otro testimonio, Chris Pento, quien visitaba el campus con sus hijos gemelos, explicó cómo se ocultaron en un ascensor de carga al no encontrar una vía de escape. “Ese fue probablemente el momento más aterrador porque no sabíamos qué iba a pasar”, dijo.
Condado en alerta, Trump y DeSantis reaccionan
Ante el tiroteo, todas las escuelas y colegios del Condado de Leon fueron cerradas como medida preventiva. En total, seis personas fueron trasladadas al Tallahassee Memorial HealthCare, una de ellas en estado grave, confirmó la portavoz Stephanie Derzypolski.
Desde el Despacho Oval, el expresidente Donald Trump lamentó lo ocurrido y calificó el hecho como “una vergüenza”. Aunque se mostró conmovido por las víctimas, insistió en que “las armas no son el problema, las personas lo son”, descartando apoyar nuevas leyes de control de armas.
Por su parte, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, publicó un mensaje en X (antes Twitter), en el que aseguró que las autoridades estaban respondiendo activamente y pidió oraciones para las víctimas.
El presidente de la Universidad Estatal de Florida, Richard McCullough, expresó su pesar y condenó el hecho: “Nuestros corazones están con nuestros estudiantes y las víctimas de esta terrible tragedia”.
Un nuevo llamado de atención sobre la seguridad en campus universitarios
Con más de 40.000 estudiantes inscritos, la Universidad Estatal de Florida es una de las instituciones educativas más grandes del estado. El hecho de que el atacante fuera parte de la comunidad universitaria, y que haya usado un arma proveniente de un entorno familiar ligado a las fuerzas de seguridad, ha encendido nuevas alarmas sobre la seguridad en campus universitarios y el acceso a armas de fuego.
A pesar de que el campus fue declarado seguro unas tres horas y media después del incidente, el tiroteo dejó una marca profunda en los estudiantes y el personal. Muchos de ellos dejaron atrás sus pertenencias al evacuar apresuradamente, mientras otros permanecen en shock tras haber presenciado los disparos.
Este nuevo acto de violencia revive el debate nacional sobre el control de armas, la salud mental y la seguridad en las instituciones educativas, que nuevamente son el escenario de tragedias evitables.
*IC














