Puebla, Pue. En un llamado a la fe y la esperanza, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Puebla, Javier Martínez Castillo, recordó que Dios no es ajeno ni indiferente al sufrimiento humano. Sus palabras resonaron con fuerza en un contexto de creciente violencia, donde la inseguridad y la tragedia se acercan cada vez más a la vida cotidiana de las personas.
En el marco del Día de la Candelaria, el obispo insistió en que Dios sigue brindando razones para seguir adelante y que sólo en Él se puede depositar una confianza absoluta.
"Dios no miente y siempre cumple sus promesas. Él es la luz que vence a la oscuridad", afirmó con firmeza, al destacar que, para poder encontrarse con la divinidad, es necesario que el alma esté dispuesta a verla.
"Jesús comprende lo difícil que es ser luz en medio de una oscuridad que avanza y se arraiga en nuestra realidad. Es un entorno cada vez más agresivo y desgarrador, uno al que jamás debemos acostumbrarnos", advirtió.
Con preocupación, señaló cómo esa sombra intenta sofocar la ilusión, la voluntad de lucha y la determinación de transformar el mundo, disfrazándose de discursos bien estructurados, pero cargados de veneno en su esencia.
Asimismo, el obispo elevó una oración por los mexicanos que perdieron la vida en el reciente accidente aéreo en Filadelfia, Estados Unidos, y por todos aquellos que han partido a la eternidad.
"No basta con tener ojos si el corazón se niega a ver a Dios. Jesús, tan cercano a nuestra humanidad, se abre paso como una luz de esperanza, incluso en el centro del poder religioso y político, en medio de una sociedad que muchas veces lo ignora", concluyó.
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